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La fertilidad masculina cae a partir de los 45 años
Más de 1.300 transferencias embrionarias analizadas evidencian que los hombres, con la edad, producen menos espermatozoides y su movilidad es menor
Cada vez más personas deciden retrasar el momento de tener hijos. Es una tendencia clara, marcada por motivos personales, laborales o económicos. Sin embargo, mientras que el impacto de la edad en la fertilidad femenina es bien conocido, en el caso de los hombres sigue siendo un tema del que se habla mucho menos. Y la evidencia científica ya deja claro que la edad paterna también cuenta.
En este sentido, un estudio presentado en el 35º Congreso Nacional de la Sociedad Española de Fertilidad (SEF), celebrado en Sevilla entre del 6 al 9 de mayo de 2026, pone el foco en esta realidad. La investigación ha sido liderada por el Dr. Maurizio de Rocco, andrólogo y endocrinólogo especializado en salud masculina, medicina reproductiva y disfunciones sexuales en Fertilab Barcelona, y analiza cómo la edad del hombre influye en el éxito de los tratamientos de reproducción asistida.
“Durante mucho tiempo se ha puesto más el foco en la mujer, pero lo cierto es que el factor masculino tiene el mismo peso cuando una pareja tiene dificultades para conseguir un embarazo”, explica el especialista.
Para llevar a cabo el estudio, se analizaron 1.021 tratamientos de fecundación in vitro con óvulos de donante, es decir, de mujeres jóvenes menores de 35 años, junto con más de 1.300 transferencias embrionarias. Esto permitió estudiar el impacto de la edad del hombre de forma más precisa, sin que la edad de la mujer condicionara los resultados.
Los datos muestran una tendencia clara: a partir de los 45 años, las probabilidades de tener un hijo bajan con el esperma del hombre de la pareja. En concreto, la probabilidad de conseguir un bebé al final del tratamiento pasa del 78% en hombres menores de 45 años al 70% en los mayores. Puede parecer una diferencia pequeña, pero en este contexto no lo es.
“Estamos hablando de parejas que ya están en tratamientos de reproducción asistida, donde ponemos todos los medios posibles para ayudar. Que aún así exista una diferencia es algo importante”, señala el doctor.
El estudio también muestra que, con la edad, la calidad del semen empeora. Hay menos espermatozoides y su movilidad es menor, lo que hace más difícil que se formen embriones y que estos evolucionen correctamente.
Un punto importante es que esta diferencia no se debe a que haya más abortos. “Aproximadamente un 12% de los embarazos terminaron en aborto, pero no vimos diferencias entre hombres jóvenes y mayores. Lo que cambia es que los hombres de más edad generan menos embriones desde el principio”, explica.
Además, se ha visto que ni siquiera utilizar óvulos de donante joven compensa del todo el efecto de la edad masculina. Es decir, aunque la parte femenina esté en condiciones óptimas, la edad del hombre sigue influyendo.
A nivel médico, el mensaje es bastante claro: la fertilidad masculina también disminuye con el paso del tiempo. “A partir de los 40-45 años la calidad del semen empieza a bajar, y eso afecta tanto a la fertilidad natural como a la asistida”, añade el especialista. Aun así, sigue muy extendida la idea de que los hombres pueden tener hijos sin problemas a cualquier edad.
En consulta también se nota una diferencia importante. Mientras que las mujeres suelen hacerse revisiones de forma periódica, los hombres solo acuden cuando hay algún problema. “Cada vez hay más concienciación, sobre todo en generaciones más jóvenes, pero todavía no es lo habitual”, apunta.
Por eso, los expertos insisten en centrarse en lo que sí se puede controlar. “La edad no depende de nosotros, pero el estilo de vida sí; hacer ejercicio, cuidar el peso y hacerse revisiones puede ayudar a mantener una buena salud reproductiva”, recomienda.
En definitiva, la fertilidad no es solo cosa de mujeres. “Los hombres tampoco tienen fertilidad para toda la vida. La edad también influye en ellos, y tenerlo en cuenta puede ayudar a tomar decisiones con más información”, concluye el Dr. de Rocco.


