
NAVARRA INFORMACIÓN
La eliminación masiva de psicofármacos mejora el bienestar psicológico y la conducta en personas con Alzheimer
Un nuevo estudio constata que la reducción del 70,3% de psicofármacos reduce un 40% las caídas, produciendo además, una mejoría psicológica muy relevante en depresión, ansiedad, agresividad, alucinaciones, apatía, delirios, y apetito
Aunque el uso de sujeciones químicas está teóricamente perseguido por la fiscalía, y la ley recoge el derecho de las personas con Alzheimer a vivir libres de sujeciones, su utilización sigue siendo generalizada.
El uso excesivo de psicofármacos en personas con Alzheimer y otras demencias es una práctica muy extendida en occidente, a pesar de sus graves consecuencias para la salud y atentar contra los derechos fundamentales de los pacientes. En España, en torno al 90% de las personas con demencia que viven en residencias toman al menos un psicofármaco. Sin embargo, el 70% de estos medicamentos no aportan ningún beneficio. Al contrario, estos fármacos aumentan la mortalidad, el riesgo de caídas, empeoran la memoria, el deterioro cognitivo y en muchos casos la conducta.
Frente a esta realidad, un grupo de investigadores españoles ha creado nuevas herramientas diagnósticas y nuevos algoritmos de tratamientos farmacológicos y no farmacológicos denominados CHROME. Estas herramientas informatizadas identifican qué psicofármacos eliminar y cuales podrían producir algún beneficio en combinación con tratamientos no farmacológicos. Los resultados se obtuvieron en diez residencias representativas, repartidas por España, que aplicaron CHROME. El estudio acaba de ser publicado en la prestigiosa revista médica JAMDA y “supone un claro cambio de paradigma en términos de salud pública por la magnitud de los beneficios obtenidos para los pacientes”, según informa su investigador principal, el neurólogo Dr. Javier Olazarán.
“La sociedad, y también los médicos, tendemos a sobrevalorar la eficacia de los psicofármacos, menospreciando su toxicidad y efectos secundarios” explica el Dr. Luis Perea, geriatra y director médico de las residencias Albertia, en las que se realizó el estudio.
La eliminación de sujeciones químicas redujo el gasto de psicofármacos, de 650€ anuales a 240€ por persona. En este sentido, Ruben Muñiz, director del estudio apunta que “además del sufrimiento humano que puede implicar el uso inadecuado de psicofármacos, si extrapolásemos estos resultados a nivel nacional, el ahorro de costes directos en psicofármacos y fracturas de cadera rondaría los 200 millones de euros anuales, recursos públicos mejor gastados en 8.400 plazas de residencia.”
Una parte importante de los psicofármacos pautados en las residencias son “sujeciones químicas” porque no tratan problemas médicos, sino que por ejemplo se utilizan para forzar la permanencia en la cama de los residentes durante 12 horas, por conveniencia organizativa de los centros. Como consecuencia de estas prácticas, los residentes están excesivamente adormilados y confusos con los subsiguientes riesgos de caída, y cascadas de prescripción consistentes en pautar aún más fármacos para paliar los efectos secundarios de los primeros, acabando frecuentemente en pacientes gravemente alterados psicológica y conductualmente; causa de sufrimiento importante.
El estudio avala estas nuevas herramientas como coste-eficaces para abolir las sujeciones químicas de residencias de mayores y el sistema público de salud.

