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Fiebre del oro en España: la clase media corre a proteger su dinero ante la incertidumbre geopolítica
En un contexto de inflación persistente, tensión geopolítica y mercados cada vez más volátiles, el oro deja de ser territorio exclusivo de grandes patrimonios y empieza a consolidarse como una vía de escape para el ahorrador medio que busca proteger su dinero
En plena tormenta económica, la fiebre del oro se extiende entre los ahorradores españoles. Lo que durante décadas fue un refugio casi exclusivo de grandes fortunas se está convirtiendo ahora en una vía cada vez más habitual para la clase media, golpeada por la inflación, la pérdida de poder adquisitivo y la incertidumbre constante en los mercados. La búsqueda de seguridad ha cambiado de escala: ya no son solo los grandes patrimonios los que se protegen en el metal precioso, sino también pequeños inversores que, ante la desconfianza creciente en el sistema financiero tradicional, optan por resguardar su dinero en activos tangibles como el oro.
Así lo constatan desde Madrid Gold, filial de Madrid Vaults, especializada en inversión en metales preciosos, quienes detectan un cambio progresivo en el perfil del inversor esta primera mitad de año. “Estamos viendo cómo el interés por el oro en ciudades como Madrid y Barcelona se extiende a perfiles con menor capacidad de ahorro, que hasta hace pocos años no contemplaban este tipo de activos”, explica Seamus Fahy, director general de Madrid Gold y Madrid Vaults.
Este fenómeno responde, en buena medida, a una mayor accesibilidad al oro físico. La posibilidad de adquirir lingotes o monedas en importes más reducidos ha abierto la puerta a nuevos inversores, alejando al metal precioso de su tradicional vinculación con grandes fortunas. “Hace unos años el acceso era mucho más limitado. Hoy se puede invertir con cantidades más pequeñas, desde los 50€ o 100€, y eso está democratizando el mercado”, añade Fahy.
Los datos respaldan esta tendencia. A nivel global, la inversión en oro creció un 84% en 2025, según el World Gold Council, mientras que la compra de lingotes y monedas aumentó un 16%, alcanzando máximos de más de una década. Un comportamiento que refleja el renovado interés por los activos tangibles en un contexto de incertidumbre económica.
Mayor acceso al oro físico
El acceso al oro físico se ha ampliado en los últimos años. En 2025, la compra de lingotes y monedas aumentó un 16% y alcanzó máximos de más de una década, según el World Gold Council, un comportamiento que refleja el creciente interés por este tipo de activos entre perfiles más amplios.
“Hace unos años el acceso al oro era más limitado. Hoy se puede invertir con importes más pequeños, y eso está haciendo que entre más gente y que el oro deje de ser un activo tan vinculado a grandes patrimonios.” apunta Fahy.
El efecto precio y la búsqueda de estabilidad
El auge del oro no se entiende sin su evolución en los mercados. Solo en 2025, su precio se revalorizó un 44% interanual, impulsado en parte por el incremento de la demanda inversora. Esta escalada ha reforzado su papel como activo refugio, especialmente entre quienes buscan preservar el valor de su ahorro frente a la erosión inflacionaria.
“En escenarios de incertidumbre, como el actual marcado por el contexto geopolítico internacional, los inversores tienden a refugiarse en activos que ofrecen estabilidad. El oro ha cumplido históricamente esa función, y eso explica tanto el aumento de la demanda como su comportamiento en precio”, subraya Fahy.
Más allá de la compra
El creciente interés por el oro físico ha puesto también el foco en un aspecto hasta ahora secundario para muchos inversores: su almacenamiento. La necesidad de contar con soluciones seguras y privadas, al margen del sistema bancario tradicional, gana peso a medida que aumenta la adquisición de este tipo de activos.
Desde Madrid Gold y Barcelona Gold apuntan a una demanda creciente de servicios de custodia especializada, impulsada por inversores que priorizan el control directo sobre su patrimonio. “El oro ha vuelto a ocupar un lugar central como herramienta de protección. Pero tan importante como adquirirlo es saber dónde y cómo custodiarlo”, concluye Fahy.

