En marzo de 2018 el señor Sánchez, nos decía en rueda de prensa, que tanto le gustan, que «Que gobernar no consiste en vivir en la Moncloa. Es su responsabilidad sacar los presupuestos adelante y si no, adelantar las elecciones«. Por la boca muere el pez.
El Gobierno insiste que presentará a las Cortes su proyecto de cuentas para 2026. Algo que ya dijo en dos ocasiones anteriores (2024 2025). Viendo el histórico de sus promesas incumplidas (no hay suficiente espacio para numerarlas) y el cambio de opinión (lo mismo), cuan veleta, de nuestro doctor en economía. Podemos apostar que no lo presentará. Además, antes de acabar el año nos enteramos que el gabinete del presidente pidió propuestas sociales que no necesiten pasar por el Congreso. Entre ellas, se ha barajado el aniversario de la muerte de Goya. En realidad lo que se pretende es tener una sucesión de cortinas de humo, como el rechazo al cambio de hora. De manera, que el debate se centre durante unos días en estas “incitativas” que al final no llevan a ningún sitio aunque transiten la sensación de que se hace algo.
Mientras la realidad de los ciudadanos es que la cesta de la compra y la vivienda elevan nuestra adrenalina y cortisol, aumentando el riesgo cardíaco. Así lo demuestra el estudio de los llamados Determinantes Sociales de la Salud (DSS) que mide nueve áreas: estrés, actividad física, conexión social, inestabilidad habitacional, dificultades económicas, inseguridad alimentaria (entendida como percepción de no poder acceder a los alimentos frescos), necesidades de transporte, nutrición y educación. Cuya conclusión es que la interacción de los DSS, especialmente la tensión financiera y la inseguridad alimentaria, es el determinante más influyente del envejecimiento cardíaco en comparación con los factores de riesgo clínicos tradicionales.
A esto hay que añadir que las cifras de criminalidad en 2025 han subido, tanto en violaciones y agresiones sexuales como en secuestros y homicidios. Ante este aumento, la respuesta de nuestros políticos es que el aumento de estas cifras delictivas se debe a una mayor conciencia social. Sin embargo, ningún apunte en medidas correctoras para disminuir esos indices.
Otro dato escalofriante, cerca del 18% (uno de cada cinco familias) no puede mantener la temperatura adecuada de su vivienda en inverno. Cuando en 2017 sólo era el 8%.
Y un dato más, el precio de los alimentos básicos sigue subiendo (huevos 69, 5 %, mantequilla 54%, aceite de oliva 52,4, leche 52%, café y patatas casi un 50%) y aún así el partido del gobierno saca pecho por salvar de la pobreza a 11 millones. Se olvida de que somos líderes en paro, inflación y pobreza infantil.
Según la CNMC (Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia) en 2020 el 80% de los usuarios estaba satisfecho con la calidad de la Alta Velocidad de Renfe. En 2025 son el 58%. Aun así, para el “señor” Puente, ministro del ramo, su preocupación mayor es mantener su activismo en las redes sociales, con continuas salidas de tono. Para esto no hacen falta 22 ministros.
En Moncloa siempre se han visto las cosas de otra manera. Aznar decía que España va bien. Para Zapatero el sistema financiero español era el más sólido del mundo, y acabamos rescatando a todas las cajas de ahorros. Rajoy decía que España era una gran nación y los españoles muy españoles y mucho españoles. Sánchez rebosa euforia y dice que España va como un cohete.
Viendo las cifras, es un cohete con el depósito agujereado.
Jesús Bodegas Frías, Ldo. en Ciencias Biológicas.

