No confundir con Guillermo Tell, que también le gustaba la fruta, aunque le dio por las manzanas, como a Newton.
Robin Hood era un espabilado de mucho cuidado. Hizo lo que había que hacer, robar a los ricos para dárselo a los pobres.
Con ello consiguió el respeto y la colaboración de la gente por su causa, por lo que se encontró con un montón de trabajadores por cuenta propia de ellos mismos y que luchaban por un ideal común, el dinero y conseguir un puesto de trabajo sin pagar impuestos, ser queridos por los pobres y hacer de su capa un sayo.
Llegaron a conseguir tanto dinero de sus atracos que, al parecer, la película que cuenta sus hazañas, está subvencionada por aquellos.
Hoy aquí las películas las subvenciona el Estado (siempre que el guion tenga tendencias políticas afines).
Hace tiempo se intentó ese tipo de vida con los bandoleros de Sierra Morena, pero se toparon con la Guardia Civil y desistieron de la aventura por falta de protagonistas.
Hoy de esos menesteres se encarga la OCU, como muy bien saben.
Jesús Calleja se fue al espacio, no había oxígeno y se volvió de inmediato.
Decir que en el vestuario “saltaban como monos” es racismo.
Decirle sin motivo a la señora vicepresidenta ¡Guapa! Es machismo.
¿Si eres profesor universitario, puedes coger la baja laboral porque te duele la entrepierna?
La gente tiene planes de ahorro para su jubilación, aun sospechando que se los quitaran para pagar deuda de alguna autonomía y suya.
¿Qué jubilación les quedará a los jóvenes que encuentran trabajo con 32 años y con 55 son mayores o los prejubilan?
¿Qué hace “el progreso” para que nazcan más niños en España, si no tienen donde dormir sus padres?
¿Crea el Estado la confrontación al enfrentar a propietarios, vecinos y okupas?
Los silbidos al Himno Nacional dicen mucho de quien los hace.
¿Sin empadronamiento se puede votar? ¿Los ayuntamientos empadronan a los okupas?
¿Por qué han de pagarnos la deuda a nosotros, si no tenemos embajadas, policía autonómica, ni deuda?
Y ahora permítanme que rompa una lanza en favor del hermano músico del presidente del Gobierno: ¿Cómo no va a vivir en Portugal, si a Madrid no hay quien venga en tren?
Tengo que contarles lo de mi mujer, que cuando sale conmigo a pasear, dice a quien se encuentra: “aquí con el andador, ya ves”.
¡Si las promesas fueran vías, cuántos trenes llegarian!
Manolo Royo, humorista www.manolo-royo.com


