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Estúpido

Artículo 173

Soy un auténtico estúpido, y les ruego no me lleven la contraria.  Tengo en funcionamiento y a pleno rendimiento el suficiente sentido común para autoinculparme, incluyendo pruebas.

Miren, he llegado a la conclusión de que el respetable público ya no lo es.

Acuden ahora a esos lugares con vestimenta haraposa con aspecto de ilegales, lúgubres y mal olientes, en salas mal iluminadas donde se viola el aforo y la bebida viene mezclada en la clandestinidad. En ese ambiente aparecen monos-loguistas, unos seres que insultan a los asistentes porque eso es lo que mola y produce una hilaridad a prueba de primates.

No se trata de una agresión sexual, se trata de un mono-logo donde el mono cuenta cómo se lo monta la tía, con pelos en la lengua. Pormenoriza a la vez que improvisa: El otro día un pavo me dijo que si era gay, así que no lo mande a tomar por el culo, le di yo.

Mi humor paleolítico, estoy dejando de guasapearlo, nunca lo expandí por las redes, porque no gusta. Pero esa manía mía de saludar a los “amigos de guasap” con una viñeta todos los días, la dejo. Aun siendo de alguna forma por corresponder a las “cosas” que ellos me envían, videos creados por IA (Inteligencia Artificial), en la que hablan muy mal de algunos señores encargados de desgobernar España.

Pues lo crean o no, los prefieren a los de creación propia. En contadas ocasiones, señoras y señores, le echan pitera y hablan a cámara poniendo verdes a los que están y rezando para que el relevo (caso de producirse, porque los hay con afición a perpetuarse, cosa que suele darse en los dictadores, véase Maduro, por ejemplo), supere al impávido Rajoy, que pareciera gobernar con un tutorial. Si te dan un golpe de estado, manda a los jueces, si te hacen una moción de censura quédate de sobremesa en el restaurante.

El guasap es personal e íntimo, pero buscan lo viral. Escarnios, trocitos de los últimos juicios sin sentencia para que des tu opinión e impartas tu ley. Mientras, montones de tertulianos hablan en televisión sin sentencia y salen a preguntar por las calles para que el pueblo de su Benedicto XVI.

Mientras, los artistas acudiendo a programas de cocina para comer, para que los vean y con suerte, los llamen para otro.

Manolo Royo, humorista www.manolo-royo.com

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