El 25 de octubre la Iglesia celebra la fiesta de los santos Crisanto y Daria, mártires en la Vía Salaria Nueva, y Santos Crispin y Crispiniano, mártires
Crisanto, un pagano de Alejandría, llegó a Roma a estudiar y allí aceptó el anuncio de Jesús muerto y resucitado. Su padre trató de regresarlo a su fe pagana, incluso ofreciéndole la vestal (sacerdotisa consagrada a la diosa del fuego y del hogar Vesta) Daria, pero ella también aceptó la fe en Cristo. Murieron mártires en 283 y son los patronos de Reggio Emilia.
Crispín y Crispiniano se establecieron en Soissons, en la Galia belga – hoy Francia – en la época de Diocleciano. Allí trabajaron como zapateros que evangelizaban difundiendo la fe en que Jesús resucitado era el Señor y Mesías. Fueron arrestados por el emperador Maximiano y martirizados en el 285.

