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Más motivación y formación y menos tecnología

 

“Te abrimos las puertas de la tecnología para unir personas”. “Trabajo digno. Es posible. Es tu derecho”… Leemos insistentemente en DN y otros medios de comunicación y son slogans (fórmula breve y original, utilizada para publicidad, propaganda política, etc. RAE) muy acertados desde el punto de vista publicitario, psicológico, mercantil…, y todos los adjetivos adverbiales que ustedes quieran. Pero si en el trabajo no hay una “tecnología”  propia,  de ilusión, de estímulo, de responsabilidad; no se unen a las personas por dominar un programa online, por muy beneficioso que sea y que reconocemos que es necesario. Así que amigos, en el trabajo, en la empresa; profundicemos en la persona, hagamos más formación y motivación, mentalizando sistemáticamente a nuestro personal que, a fin de cuentas, son las personas que dominan las nuevas tecnologías y son personas las que mueven las máquinas y los instrumentales…y, empecemos a estimular a nuestros trabajadores con incentivos afectivos, que son más positivos -según las últimas investigaciones-, que el aumento de sueldo. “Un viaje corto nos haría tan felices como un aumento del 40% en el sueldo, obtener unas vacaciones pagadas por el jefe nos haría más felices que recibir dinero en efectivo, y tener más tiempo libre nos haría más felices que tener más dinero y, sin embargo, la gente suele suponer, que más dinero es la respuesta”(La ciencia de la Felicidad, 2019).

Otro estímulo afectivo que no económico, y que no reforzamos como incentivo en nuestra empresas es que “el 28,20 % de los españoles declara que trabaja en un estado de rendimiento bueno, pero que no tiene flexibilidad a la hora de elegir cómo trabajar, frente al 37% de los europeos que sí disfrutan de esta flexibilidad”. Nuestra gente trabajadora desea más tiempo libre, que dinero.” (id) Estos dos estímulos, que se resumen en tiempo libre y flexibilidad en horarios, son dos maneras de motivar a nuestros trabajadores, para lo cual la implantación de la tecnología será un buena herramienta para producir mejor y más, pero con personas más felices y más formadas.

A las personas trabajadoras y en general a todos, no les une solamente la tecnología, que bendita sea; indiscutiblemente que facilita el trabajo personal y de grupo, pero los trabajadores-personas les une la ilusión, la alegría de que cada día, que amanece se despierte con ese anhelo, con esa ambición de ir al trabajo, porque sabe que nos hace más independientes, que nos crea vínculos sociales -que nos une-, que somos útiles a la sociedad a la que servimos y que trabajando somos más felices, si a esta tecnología le añadimos ánimo de ir al trabajo con ganas, con expectativas  de crecer como persona, de ascender en la escala de responsabilidad, etc… Porque un trabajo bueno o malo nos hace más o menos felices, nadie lo duda. Pero sabemos que, si trabajamos a gusto, mejora la salud y hasta tenemos mejor rendimiento, sobre todo cuando se tiene un ámbito laboral saludable y preventivo, que se logra con formación específica. Olvidamos a veces que, incluso no gustándonos el trabajo, nos sentimos mejor al trabajar: el aumento de la actividad física fortalece y mejora el corazón, reduce la grasa y el colesterol, acelera el metabolismo y todo ello mejora el riego sanguíneo y el abastecimiento de nutrientes cerebrales.

También es bueno recordar, que cuando trabajamos, aunque trabajemos a disgusto, nuestro cerebro crea una serie de cadenas de nuevas células, que nos hacen mejorar como personas y como grupo social, además de aumentar la producción del llamados factor neurotrófico derivado del cerebro, proteína que es sumamente importante para generar un equilibrio en nuestro sistema nervioso y la creación de nuevas células cerebrales, como dicen las últimas investigaciones. (Dr. Burnet: 1996)

Estos slogans me recordaron otro tiempo cercano, dentro de mi área: “Más filosofía y menos prozar”, aún sabiendo lo beneficioso que ha sido y es la fluoxetina, prescrita con prudencia. De todas las maneras: ¡Elige un trabajo que te guste y no tendrás que trabajar en tu vida!(Confucio, 479 a. C.) Pero eso, se logra con formación y motivación constante.

Dr. Emilio Garrido Landívar, Psicólogo clínico y doctor de la Salud, Catedrático de Personalidad, Evaluación y Tratamientos Psicológicos (CEU)

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