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¡La “cinco llagas” de la Pasión toman vigencia hoy día más que nunca!

Sí, así es y así se configura en mi metaverso interior, a veces pienso que es tan irreal como virtual, y sin embargo tan real, que deja de ser un avatar desligado de una realidad real… ¡Todo esto lo digo, porque aunque disfracemos estos días de Semana Santa, con arena, playa, bañadores, terrazas…; por dentro bulle una pasión, mires donde mires, pues no puedes desligarte de esas “cinco llagas” que celebramos desde 1601en atención a la peste bubónica, y hoy se abren nuevas “llagas”, que sin salir de unas se plantean otras, y el hombre sigue buscando una resurrección que llegará, que llega, que ya llegó, solo hace falta que uno la descubra y la busque…; porque está entre tus manos y no te enteras, es cuestión de reposar y buscar dentro de ti… ¡Ese es un buen avatar, en tus manos, en su cerebro; pero hay que penetrar en la herida, en la llaga y querer limpiar, aceptar; cicatrizar y hacer que fluya; perdonar y que el queloide sobresalga lo menos posible; por eso viene bien que nos lo recuerden las efemérides propias de nuestra cultura, para no olvidarlo y tener un “tiempo fuera”, pero hacia dentro y pensar, reflexionar y darle vueltas logrando que ese avatar sea el que queremos y nos haga felices!

Las llagas siguen abriéndose en nuestros mundos globalizados, que no contentan a nadie, que la pasión sigue en nuestras casas y en nuestras vidas, que, aunque la disfracemos, aunque huyamos unos días a paraísos de sol y de playa, rural y urbano; no nos alejamos de la pasión, y las llagas las tapamos unos días, el apósito lo tenemos a mano, cambiante, según se tercie… Pero echas la mirada profunda en este extraño metaverso y ves las cinco llagas… Sí, es parte de nuestra vida, no demos patadas contra el aguijón, te lo clavas más; acéptalo y cambia de actitud, es una forma sencilla y optimista de suturar las heridas.

La primera llaga, que se me agolpa -es imprescindible no pararse unos minutos en este preciso tiempo que nos toca vivir- en las calles de Ucrania, en las estaciones, en las zanjas – tumbas, en los niños, en los hospitales acondicionados en cuchitriles sin apenas asepsia propia y mínima, en ir y venir continuos y no saber dónde recalar… Tantas muertes sin razón y, sin solución. ¿Por qué no hay solución?

Habiendo viajes supersónicos, multimillonarios al espacio, conde el humanos es capaz de fotografiar una nueva estrella en la galaxia tras el Bing band, y no somos capaces de solucionar y prevenir una contienda tan vieja como nueva…Y, la llaga supura egoísmo, sinrazón, muerte y sangre, la vida llega a no tener valor, ¿Cómo se combina esto?

La segunda llaga, nos la sirve en bandeja de plata el DN en la sección de Dulanz: “Lo ideológico por encima de lo educativo”, y nos ahogamos en nuestro ombligo una vez más, olvidando tanta llaga que nos rodea de tantos lugares y personas; pero es la nuestra, es nuestro ombligo, que “cuarenta minutos de bronca en el consistorio” (DN. 23-IV-22), que abren de nuevo la llaga, que no fue otra que lo acontecido en la Korrika. El Euskera sí, cultura sí, pero no aprovechar que el Arga pasa por Pamplona para reivindicar ideologías que no vienen al caso… ¡Qué llaga que no acaba de cicatrizar y a la mínima se abre y sangra sin parar, con ocasión y sin ella, a cada uno por sus razones egoístas!

La tercera llaga mucho más cruenta a mi parecer, son las “muertes vicarias”…, que inventado el nombre creemos haber dado con la solución. Vuelve de nuevo el egoísmo, la sin razón, el amor depravado y putrefacto, que acaba con la vida del amor que hubo en un momento y duró ni el momento. No por menos espacio dedicado, menos dura la llaga que supura año tras año, y corren ríos de tinta-de sangre inocentes, que olvidamos enseguida y nos encojemos de hombros sin saber su solución.

La cuarta y quinta llaga, -¡se me termina el recuadro!-; la salud mental, el ELA, EM, el aumento de suicidios en nuestros jóvenes… Son muchas llagas en una cuaresma, que dura ya no solo cuarenta días, si no muchos años… ¡Esperando la Resurrección, que ya llegó, pero no llega al corazón de los humanos, que juntos no podemos cicatrizar tanta herida, que supuran sin parar, y sin encontrar el camino de la solución, pero hay solución: ¡La solución eres tú, ten un momento para interiorizar!

Dr. Emilio Garrido Landívar, Psicólogo clínico y doctor de la Salud, Catedrático de Personalidad, Evaluación y Tratamientos Psicológicos (CEU)

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