Últimas noticias
Lateral derecho Castillo de Javier
Lateral izquierda Castillo de Javier

Aniversario de una gestión desastrosa

Escribo el día que se cumple un año del primer caso de coronavirus detectado en España, en la canaria isla de La Gomera, y del aniversario también de que, tras ese dato, empezamos a conocer al cerebro de la epidemiología, el “sobrinísimo” no doctor Fernando Simón que dijo aquello que recordaba una vez más en mi artículo del jueves De Fraude en fraude…: “Nosotros creemos que en España no se va a tener, como mucho, más allá de algún caso” y que, no contento con semejante ligereza y sin tener ni idea de nada, como se ha visto en este año aciago, remachaba con “Esperemos que no haya transmisión local. Si la hay, será leve y muy controlada”. Sobran comentarios que no serían precisamente positivos para semejante “científico” que no dio un pronóstico acertado, una información veraz -recordemos el número de casos que todavía sigue en la nube o el “comité de expertos” inexistente- ni un comportamiento que se acerque a lo ejemplar en una responsabilidad semejante.

Y una vez vencido el mes de Enero de este “nuevo” 2021 que no va por el camino de mejorar, ni mucho menos, el malhadado 2020 que se fue, me parece conveniente actualizar el artículo que citaba del pasado jueves con los fríos datos que imponen la triste realidad que algunos no quieren transmitir  pese a presumir de una “transparencia” que ni siquiera es translúcida, sino muy opaca.

Aclaro previamente que no quiero que nadie me tenga por “negacionista”, término que ha puesto de moda la izquierda, esta sí fascista, de la que viene el término “facha”, ahora aplicado por ellos de forma peyorativa a la derecha que no les compra sus mensajes. Ellos sí que son negacionistas -según el Diccionario de la RAE Negacionismo es la “Actitud que consiste en la negación de realidades y hechos históricos o naturales relevantes…”– al querer seguir negando -o no admitiendo, que viene a ser lo mismo- la realidad de que Franco los derrotó en 1939, como reconoció en 1965 Sir Wiston Churchill en la ONU cuando dijo aquello de que: “Todas las democracias del mundo tenemos una deuda con Franco, el único que venció a Stalin en el campo de batalla”, o algo parecido. A ver si se entera esa izquierda sectaria, en lugar de su empeño empecinado y enfermizo de querer reescribir la Historia a su manera, dejándola en historieta adoctrinante.

Sin duda, el coronavirus COVID 19 que ha ocasionado la pandemia que muchos intereses parecen convertir en “plandemia”, existe, aunque no se sepa todavía si su aparición fue natural, accidental o premeditada; tampoco hay duda de que al que infecta, sobre todo si tiene otras dolencias y un sistema inmunológico debilitado, le puede hacer un serio estrago e incluso llevar a la muerte, pero no es menos cierto que la información y datos “oficiales” que nos dan, parecen estar manipulados interesadamente para producir el miedo del pueblo, que generan con la ayuda del servilismo de la mayoría de medios de comunicación, y abusan de la situación a través de leyes por decreto, tener al pueblo al que supuestamente “representan” callado y sin salir o limitando su derecho a manifestarse.

El “modestísimo y objetivo” Pedro Sánchez, conocido ya en muchos ambientes -“fachas” sin duda- como doctor Plagio cum Fraude, en una de esas intervenciones “modestas” que le caracterizan, en esta ocasión en la tribuna del “hemicirco”, dijo con toda “humildad” respecto a su gestión a Pablo Casado que “Probablemente para usted y para muchos de los que están aquí presentes no sea ni sobresaliente ni matrícula de honor, pero un notable creo que nos merecemos ante esta situación tan crítica”, lo mismo que había “salvado a 450.000 españoles” o “vencido al virus y doblegado la curva” y enviaba al pueblo español a “A disfrutar de las vacaciones”, claro que no como él, que lo hizo en recintos del Patrimonio Nacional para sí, su familia y unos cuantos amigos de la juventud -que no quiere dar a conocer pese a las preguntas de la Oposición y del portal de transparencia-, algunos, si no todos, colocados en puestos innecesarios con cargo al Presupuesto, esos PGETA que consiguió gracias, entre otras malas compañías, al apoyo de los amigos de asesinos vascos que mataron a no pocos políticos -creo que once de su partido-.

Y vamos con las últimas cifras del triste aniversario que nos ha dejado la pandemia en el mundo y el candidato del PSC a las elecciones catalanas, Salvador Illa, en España, en medio de esta “Locuravirus” que citaba y de noticias contradictorias sobre las cifras de vacunas recibidas y de vacunados, tráfico de dosis, saltos del protocolo por demasiados políticos de nuestros lares y noticias varias sobre efectos imprevistos en residencias de ancianos -Becerril de la Sierra (Madrid) o Ciudad Rodrigo (Salamanca), por citar la primera y la última de las que he tenido noticias- en las que, al parecer, tras la aplicación de la primera dosis, se ha producido un número no esperado de contagios y defunciones. Las cifras actualizadas según los datos del CSSE de la Johns Hopkins University (JHU), https://www.arcgis.com/apps/opsdashboard/index.html#/bda7594740fd40299423467b48e9ecf6 eran el domingo 31 de Enero, a las 5:22 p. m., las siguientes,  que para el caso de España nos dejan dos resultados muy malos: un ya bastante triste 6º puesto del mundo en muertes por millón (1.241) si consideramos la cifra “oficial” de fallecidos (58.319), después, este día, de Reino Unido, Italia, USA , Perú y México, que nos adelantó por 4, y un destacado primer puesto en solitario si consideramos la cifra real de 90.000 fallecidos, o más, que parece que es en la que estamos, con 1.914 por millón de habitantes, seguido a considerable distancia, como decía el jueves, por los ahora cinco antes citados, con 1.569, 1.428, 1.329, 1.253 y 1.244, respectivamente.

Complemento esta información con los datos que bajo el epígrafe Índice Nacional de Defunciones, actualizado el 22 de Enero pasado, aparecen en formato PDF en la web del Ministerio de Sanidad, que, aunque no definitivos, como se indica al piel de la taba, sí son cuando menos  sorprendentes si observamos los de los últimos seis años en cuanto a cifras totales y muertos/día: . Podemos ver en la tabla que el total de fallecidos desde 2015 a 2020, respectivamente, ha sido, 423.014, 409.364, 422.150, 427.971el más alto en 2018-, 418.574 y 401.359 -curiosamente, el más bajo en 2020-, que arrojarían por tanto unas medias de muertos/día de 1.158’94, 1.118’48, 1.156’58, 1.172’52en 2018-, 1.146’78 y 1.096’61 en 2020 (he tenido en cuenta que 2016 y 2020 han sido bisiestos y el divisor por tanto fue de 366 días).

Mientras tanto, seguimos en ese “alto el fuego” virtual que parece haber obtenido el que “venció al virus” en Julio, para que su candidato de pacot…Illa, lanzado al estrellato -veremos si no se “estrella”- desde el aparato gubernamental, con Moncloa y CIS como catapultas oficiales, aterrice en Cataluña y puada hacer su campaña que ya había iniciado, arropado por su “elector” único y por el defenestrado bailarín y gritón, Miguel Iceta. Veremos las cifras después del 14F si no superan al 8M.

Termino con unas palabras que un apreciado amigo, paciente lector de mis artículos, me dejaba como comentario al último y antes citado que, en mi opinión -y en la suya, claro está- trae causa a la situación en la que nos encontramos, con un “pueblo alentado y auspiciado en aumentar su indignidad, que carece de criterio”, decía y, añade, “Aun hay algo más lamentable. Muchos de los que sí tienen criterio, se complacen y deleitan en sus conocimientos, exultan de erudición; pero luego, como en el verso…” y me acompañaba el oportuno estrambote del soneto de Miguel de Cervantes “Al túmulo de Felipe II en Sevilla“, ese que empieza con “¡Voto a Dios que me espanta esta grandeza / y que diera un doblón por describilla”, que dice así : “Y luego, in continente, / caló el chapeo, / requirió la espada, / miró al soslayo, / fuese / y no hubo nada”, que se le podría aplicar a no pocos de esos que yo llamo “profetas del pasado” -omito nombres, seguramente en la memoria de muchos- que ahora critican los efectos de lo que tal vez por su acción directa o inacción acomodaticia, irresponsable o interesada -imposibilidad posiblemente en alguno, que lo dejó a tiempo-, padecemos todos.

Antonio de la Torre, licenciado en Geología, técnico y directivo de empresa. Analista de opinión

Artículo anterior De fraude en fraude y sigo porque se me aplaude

Otras noticias publicadas

Responder

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies