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Boceto semanal

“Ni está ni se le espera”.

Esta es la frase que podría aplicarse al gobierno de este país desde que comenzó la pandemia. Un gobierno escondido en un estado de alarma permanente a fuerza de decretos, sin control, y en la famosa “cogobernanza”.

Y ahora, además, con el caos de las vacunas y, para más inri, con el temporal de nieve, para el que no ha dispuesto de los recursos necesarios, a pesar de las advertencias previas de los meteorólogos.

Es lamentable que no aparezca un mínimo de capacidad en el Gobierno para asumir cualquier tipo de crítica.

¿Cómo puede aparecer el presidente, como si nada, dos días después, cuando miles de personas se han visto afectadas en un temporal de nevadas históricas en diferentes puntos de España con 5 muertos, carreteras, vías y comunicación cortadas?.

Y acompañando al temporal y al nuevo año, que ya viene cargado de altos impuestos, sube la luz ante el silencio y pasividad del gobierno, el que dice defender a las clases más bajas y permite que la electricidad, elemento básico del día a día de los españoles, suba un 27%.

Y cuando la hemeroteca recuerda cómo el segundo vicepresidente, Iglesias, y el propio presidente, Sánchez criticaban la subida de la luz, cuando aspiraban a gobernar

Entre tanto, la vacuna contra el coronavirus, entre expectación, duda y miedo, llegó el pasado 27 de diciembre. Un proceso de vacunación vendido por el Gobierno de Sánchez a “bombo y platillo” como el “principio del fin de la pandemia”, decía. Donde los primeros días el número de vacunados iba a ser espectacular porque cientos de miles de vacunas llegaban a España, pero no había vacunas suficientes, ni claridad.

Aquí, en Navarra, todo eran generalidades o conjeturas. Sin datos.

Sea como fuere, ante el proceso incierto de vacunación, la directora de la Agencia Española del Medicamento dudaba “si la vacuna impide que se transmita el Covid19”. Algo que a tener en cuenta en estos últimos tiempos en los que la credibilidad y confianza son humo, también para las vacunas.

Hemos asistido a una fase experimental rápida y a un reparto mal hecho; surgen opiniones de peso que no certifican la bondad de una vacuna; se conocen efectos secundarios leves y graves; dicen que es obligatoria, ahora no; hay Residencias que rechazan vacunar a sus residentes “por no estar testada”, como en Guipúzcoa y tenemos a un ministro de Sanidad en campaña para las elecciones catalanas.

Y cambiando de tercio, en Navarra, continúa el caso Davalor, con causa abierta del Tribunal Supremo por decisión unánime de los 5 magistrados por malversación y prevaricación; dos delitos relacionados con el dinero de los contribuyentes. Sorprende que el señor Ayerdi no haya dimitido, al menos por ética política y de gestión y lo derive a una carta a la presidenta Chivite. Y sorprende que la presidenta del gobierno de Navarra no cese a su consejero y cumpla la Ley Foral.

Y no sorprende que Esparza, portavoz de NA+ y presidente de UPN, haya criticado, de nuevo, la doble vara de medir del resto de los partidos políticos y del propio PSN cuando tanto criticó y trajo a colación lo que ocurría en Davalor en la legislatura pasada.

Seguimos. Hasta la próxima semana.

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