La reunión de la XXI Conferencia de Presidentes autonómicos mantenida ayer entre el gobierno de España y los presidentes de las CCAA, con la vista puesta en la recuperación de la crisis del Covid 19, mostraba la peor de las caras del llamado estado autonómico imperante en este país.
Una cara basada en el «yo pido para mi autonomía y punto, a los demás que les zurzan». Para más inri, un presidente del gobierno de España orgulloso de que su país sea un «Estado descentralizado». Y eso que proclamó y aseguró un «mando único» nada más comenzar el estado de alarma por el coronavirus.
El Rey Felipe VI intentando que España sea un país, no varios, tal y como proclama el presidente Sánchez.
Penosa la actitud del presidente de la Comunidad Autónoma Vasca, señor Urkullu, solo asistiendo a cambio de ventajas. Con acuerdo previo a la reunión, claro.
Mientras tanto, los españoles conociendo el peor de los datos económicos posibles, la bajada del PIB, superior al 20% desde comienzo de año.
Peor imposible


