
“En la ecuación social, el subsidio conocido como el P.E.R. es uno de los ejemplos mas obvios y recurridos para demostrar la fórmula matemática de la corrupción”
El clientelismo político y la corrupción se dan la mano para antropólogos y catedráticos de políticas y ciencias sociales. Y en la ecuación social, el subsidio conocido como el P.E.R. es uno de los ejemplos mas obvios y recurridos para demostrar la fórmula matemática. Un pequeño presupuesto del dinero público que sin embargo a los más de treinta años de su creación se ha convertido en el principal causante del hundimiento ético de dos generaciones de españoles, sobre todo de andaluces y extremeños, que ya consideran el dinero de sus peonás, los ocho euros a la hora, mas importante que la buena vecindad, la ayuda mutua y hasta que la solidaridad.
Este pasado invierno lo constaté en la fiesta ancestral de “la matanza” que recordaba solidaria entre vecinos y los diferentes especialistas necesarios para convertir al cerdo en un ramillete de embutidos. En la actualidad en los pueblos hay que contratar al matarife o al especialista en morcones. Y es que en esas aldeas blancas, los vecinos asumen que no se puede pedir un favor. Cualquier trabajo hay que pagarlo porque hasta la más pequeña ayuda está considerada como una peoná. Esa es la deriva obscena.
Afirman los sénecas andaluces que son los pensionistas y los parados de la construcción los que nutren la olla grande. La olla pequeña la forman aquellos que cobran el subsidio agrario, el antiguo P.E.R que ahora oficialmente se denomina como AEPSA (Acuerdo para al Empleo y la Protección Social Agraria). Y así lo aseguran, con datos, como tiene que ser, en esos bares y tabernas que denunció con polémica de estruendo el catalán Durán i Lleida. Olla pequeña porque las peonás del antíguo PER no representan ni un 2%, de las prestaciones que se perciben en este país. De los fondos destinados al PAC , 5.100 Millones de Euros (2008), solo 203 millones fueron destinados a AEPSA.
“La relación directa en las urnas que existe entre aquel que cobra las peonás y su agradecimiento, en forma de voto, al alcalde o consejero que le ha ayudado a “gestionar los papeles” y certificar su trabajo”
Desde que nació a manos de Felipe González en 1986, el las peonás del PER ha estado envuelto en una polémica de varias caras que sin embargo ocultan la verdadera y obscena deriva social . Por un lado está la política, denominada como la del voto cautivo. La esgrime una mayoría de líderes de opinión que sin complejos muestran la relación directa en las urnas que existe entre aquel que cobra las peonás y su agradecimiento, en forma de voto, al alcalde o consejero que le ha ayudado a “gestionar los papeles” y certificar su trabajo. Esta visión política coloca los acentos en el uso perverso y electoral de una idea platónicamente buena, auspiciada bajo los conceptos de justicia y distribución social y con la saludable vocación de acabar con el hambre de los aparceros y desposeídos.
La otra gran polémica surge desde el prisma laboral, por la competencia desleal y la evasión de impuestos que ejercerían aquellos trabajadores que declaran peonadas falsas para alcanzar el subsidio, o que continúan trabajando ilegalmente y cobrando “en negro” mientras lo reciben. Es muy interesante al respecto leer una de las entradas del blog del empresario catalán Carlos Blanco y las respuestas en la que algunos de sus lectores le piden que se retracte. Pionero en el sector de internet donde hace negocios desde 1996, al Señor Blanco se le ocurrió colgar una metáfora en forma de biografía que ha circulado por la red en los últimos años. Se trata de la historia de un matrimonio que decide cambiar de vida y con la ayuda de un amigo alcalde cambia su domicilio en la ciudad por una casa en un pueblo. Termina así:
Al final del año el ingreso de la familia se multiplicó, y la crisis es para los demás.
¡Ah!, como oficialmente somos pobres, pobres, nos han dado becas para los niños y los tenemos en la ciudad con los abuelos estudiando. …
Cuando se nos acabe el PER nos haremos con las veinte jornadas que necesitamos y otra vez al PER. Y cuando llegue la jubilación, tanto mi esposa como yo la tenemos asegurada, ……¡¡¡Viva el PER!!!!
¡Ah! Y ahora en una cuentita ahorrando lo que podamos, por si se os ocurre votar mal y se nos acaba esto, tener un buen plan de pensiones.
Señores, sean espabilados y actúen, que si padecen crisis es porque quieren, no piensan o piensan poco.
Y cuando lleguen elecciones… ¿saben a quién votamos? …. Pues sí, a ese, ¿a quién si no?. Lo siento, pero miro por mi familia.
La deriva política de nuevo definida como clientelismo que no deja de ser una realidad menor ante el grave problema que plantea una nueva mentalidad del subvencionado, para el que cualquier esfuerzo comunitario que haga debe de ser pagado por unos ocho euros a la hora.
Manuel Artero Rueda La Paseata
Artículo anterior Sánchez el plagiario se presenta en el Congreso con el discurso propio del charlatán de feria
Manuel Artero Rueda ha dedicado toda su vida profesional a la televisión en la empresa pública RTVE donde, en los últimos veinte años, y después de haber trabajado como ayudante de producción y realización. ha realizado su oficio de periodista como reportero en el programa Informe Semanal, para el que ha realizado mas de trescientos reportajes. Licenciado por la Universidad Complutense, es autor del libro «El reportaje para televisión un guiño a la noticia» , un práctico temario con el que ha impartido clases tanto en el Instituto Oficial de RTVE como en el máster de periodismo de la Universidad Rey Juan Carlos. Desde el ERE inventado por Zapatero para TVE, dedica su esfuerzo y trabajo esta «La Paseata» un sencillo blog personal que con el paso de los últimos años, se ha convertido en una modesta revista electrónica en la que colaboran un grupo de amigos a los que une el amor a España.
