El Día Europeo de las Víctimas del Terrorismo organizado por el gobierno nacionalista vasco de Navarra se está convirtiendo en el día de las ausencias: a la ya anunciada de la Asociación de las Víctimas del Terrorismo de Navarra, se sumaba ayer también la del principal partido de la oposición, UPN.
Y es que el gobierno nacionalista de la presidenta Barcos está obsesionado con “meter en el mismo saco” a las víctimas y a sus verdugos, entendiendo como verdugos a aquellos terroristas que morían o bien porque les explotaba la bomba que iban a poner o porque en el enfrentamiento entre ellos y la policía, resultaban muertos.
Y esto es lo que resulta intolerable para las familiares de los asesinados por el terrorismo de ETA, el tener que convivir con aquellos que han defendido y que, incluso, hoy defienden, aunque sea con “la boca pequeña” a quienes han asesinado.
El blanqueo que se quiere hoy dar al terrorismo etarra es tarea de aquellos que consienten, toleran e incluso jalean a los que hacen homenajes a los asesinos de ETA. Es tal la perversión moral que se da en este hecho, que resulta comprensible que haya personas que no quieran colaborar, que no quieran participar en estos hechos.
El Gobierno de Navarra debería saber que gobierna para todos los navarros, no sólo para unos pocos y no sólo para aquellos que, con sus actitudes, respaldan una violencia que solo ha provocado muertes sin razón alguna, muertes de inocentes.

