
Jordi Ribera, seleccionador nacional de balonmano, afronta su primer Campeonato de Europa en Croacia 2018 en el que tratará de cumplir el reto de lograr la única medalla que le falta al combinado español en esta competición, el oro, para lo cual es preciso no fallar.
«En el europeo sabes que todos los partidos son a cara de perro y no puedes entrar a la competición con dudas», explica Ribera en una entrevista concedida a EFE antes de concluir la concentración de cinco días que ha realizado en Zaragoza con 19 de los 17 jugadores que componen la lista final.
En contraposición con el Mundial, en el que recuerda que además es un modelo diferente de competición, apunta que allí dependiendo del grupo en el que esté encuadrada la selección «puedes tener uno o dos partidos que te pueden permitir gestionar al grupo».
«En un europeo no hay ningún partido fácil, o estás en todos a tope o vas a tener problemas», abunda Ribera (Sarriá de Ter, Girona 1963).
Por ello insiste en que es una competición que no da ningún respiro y a la que hay que tener «mucho respeto» porque todos los partidos son muy difíciles y donde empezar mal la competición te lastra para el resto».
Jordi Ribera señala que el primer gran objetivo a cumplir en Croacia 2018 es «entrar en semifinales y luchar por las medallas y a partir de ahí hay muchos matices que te permiten llegar o no llegar».
