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Comida emocional: en navidades carta blanca

Comida emocional: en navidades carta blanca

Cuando llegan las navidades parece que hay carta blanca para la comida emocional. Si eres de los que te tiras al chocolate cada vez que sientes tristeza o ansiedad; a las grasas cuando estás inapetente o apático; o a los frutos secos para ahuyentar el estrés, definitivamente estos días de Pascua no serán tus mejores aliados si lo que pretendes es no hacer excesos.

No son buenas fechas éstas para la comida emocional, a la que se recurre para llenar un vacío y que sirve de refugio o de recompensa momentánea ante algún malestar profundo; esa que está siempre íntimamente ligada a unas emociones que pueden estar más revueltas en época navideña.

Comer una fruta antes de sentarte a la mesa familiar, entablar una conversación con tu amigo o hermano y contarle como te sientes, respirar profundamente un par de minutos o incluso dar un pequeño paseo justo antes de la comida o la cena, pueden servirte para no caer en la tentación del momento y frenar los primeros impulsos.

Pero, ¿cómo saber si como emocionalmente?

Si bien, el comer emocional no es la única causa de sobrepeso, sí es una de las causas principales. Según los estudios del Dr. Abramson (1993) el comer emocional es característico del  84% de las mujeres obesas. La experiencia clínica sugiere que las tasas son parecidas en hombres.

Existen varios patrones que suelen relacionarse con el comer emocional: el “picoteo”, se da  cuando buscamos aperitivos o picotear a determinadas horas (sobre todo por la tarde/noche) y  fuera de las comidas principales; “pacer”, es similar al anterior pero no queda restringido a una franja horaria, buscando el sujeto que lo sufre aperitivos y alimentos durante buena parte del día; y por último, los “atracones”, estos son más peligrosos y en ciertos casos pueden considerarse un trastorno psicopatológico, consisten en ingerir grandes cantidades de alimentos en cortos periodos  de tiempo, realizándose esto generalmente a escondidas, van seguidos de un bienestar instantáneo y posteriormente de sentimientos muy desagradables de culpa e impotencia.

Además de los patrones descritos existe una pregunta que debería ser infalible: Cuando estoy comiendo ¿tengo hambre? Si la respuesta es negativa, o bien estamos comiendo por hábito (por ejemplo, porque es la hora de cenar y toca cenar, aunque no tenga hambre, lo cual ya dice mucho de nuestra rigidez) o bien estamos comiendo como respuesta a determinadas emociones. Sin embargo, como el lector habrá advertido, he dicho que la pregunta debería ser infalible no que lo  sea, y es que en efecto, muchas veces vivimos tan en la cabeza, con el piloto automático puesto, que hemos perdido nuestra conexión con el cuerpo y nuestros instintos, de modo que muchísima gente no sabe diferenciar la verdadera sensación de hambre de otros estados internos.

Para detectar el comer emocional, resulta útil realizar durante una semana un registro de su comer emocional. Esto es, si sospecha que sufre de comer emocional, para cada episodio del mismo, en una libreta anote las siguientes columnas y después rellénelas: hora; contexto (lugar y personas con las que se encuentra); comida y cantidad ingerida, así como pensamientos y emociones que estaba teniendo antes de que se desencadenara el comer emocional. No se trata de apuntar las comidas principales (al no ser que estas sean desmedidas o inapropiadas debido al comer emocional). Se trata de que extraiga patrones, es posible que se sorprenda que detrás de cada episodio de comer emocional existe una o dos emociones que se repiten, y también que estas emociones se relacionan con ciertas personas o entornos y/o que se producen siempre en la misma franja horaria. Si realiza este ejercicio y consigue extraer sus patrones de comer emocional le doy mi enhorabuena, ahora será capaz de anticiparse a sus episodios y de poder planificar estrategias para
afrontar sus emociones sin tener que recurrir a la comida. Sea nutricio con sus emociones sin tener que atiborrarse de comida: practique actividades que le gusten, busque buenas compañías y aléjese de la gente que ya no le aporta nada, sea creativo, etc.

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