Llama a construir entre todos el futuro de una Navarra mejor, más cohesionada social y territorialmente, moderna y solidaria
La presidenta del Gobierno foral, Uxue Barkos, ha hecho hoy una «defensa contundente» del régimen foral en el Día de Navarra, en el que tras entregar la Medalla de Oro de la Comunidad, ha defendido el Convenio Económico con el Estado como un «ambicioso ejercicio de solidaridad y también de responsabilidad».
Así lo ha señalado en su intervención en el acto central del Día de la Comunidad, en el que se ha entregado el máximo galardón que concede el Ejecutivo, en esta ocasión a título póstumo a los historiadores Arturo Campión, Hermilio de Olóriz y Julio Altadill como artífices, a comienzos del siglo XX, del diseño de la actual bandera de Navarra.
Con la sombra de las críticas a la concesión y de la consecuente inasistencia al acto de representantes de UPN, PSN, PPN e I-E, Barkos ha considerado pagada «una deuda» con Campión, Olóriz y Altadill, a quienes ha defendido en cuanto a los valores premiados y ha situado en un contexto histórico en el que las reprobaciones de hoy no tendrían la misma fuerza.
Al acto sí que han asistido las principales autoridades con representación en Navarra, como el Gobierno foral en pleno; la presidenta del Parlamento foral, Ainhoa Aznarez; Carmen Alba en su condición de delegada del Gobierno en Navarra; representantes de Geroa Bai, EH Bildu y Podemos; el presidente del TSJN Joaquín Galve; la presidenta de la Cámara de Comptos Asunción Olaechea; y los rectores de las universidades navarras, entre otros.
Ante ellos, con motivo de la intervención que realiza todos los años el presidente de la Comunidad foral en el cargo, Barkos ha llamado a mirar al futuro «con optimismo, con ilusión, con esperanza», tras considerar que Navarra ha iniciado «una senda clara, la del esfuerzo compartido, la solidaridad, la justicia social y la cohesión».
En ese contexto, y sin obviar problemas como el desempleo y la precariedad laboral, la violencia de género o el terrorismo internacional indiscriminado, la presidenta navarra ha mostrado su preocupación por el «nuevo ataque al régimen foral, con grandes dosis de demagogia» que por parte de diferentes ámbitos y comunidades autónomas se vierte estos días contra Navarra.
Ante ello, ha sido «contundente» en la defensa de un sistema que «no supone ningún privilegio y mucho menos es insolidario», sino «una herramienta de solidaridad y de responsabilidad en permanente construcción» y «una de las herramientas más eficaces de las que disponemos para garantizar el bienestar y la prosperidad».
En este sentido, ha rechazado los ataques «demagógicos y faltos de rigor» al régimen foral que en las últimas semanas se han producido, al que se ha tachado de privilegio y de insolidario, pero «nada más lejos de la realidad» para la presidenta.
Por otro lado, en su intervención, ha asegurado que la diversidad con la que cuenta Navarra debe ser entendida como riqueza y ha destacado «el valor del pacto, del diálogo y de la negociación entre diferentes» y ha recordado que en Navarra «son muchas más las cuestiones que nos reúnen que las que nos distancian» y «la historia nos demuestra que cuando compartimos un objetivo común somos capaces de alcanzarlo».
Según ha destacado, la festividad del 3 de diciembre es un buen momento para mirar al futuro «con optimismo, ilusión y esperanza» y también para renovar el compromiso de construir «una Navarra mejor, más cohesionada social y territorialmente, moderna y solidaria».
En ese sentido, ha recordado que Navarra ha iniciado una senda clara: «la del esfuerzo compartido, la solidaridad, la justicia social y la cohesión, un modelo en el que las personas son la prioridad, porque ellas representan nuestro mayor activo».
Se ha referido al empleo y ha reconocido que, aunque la tendencia es positiva, es necesario seguir trabajando «mientras existan personas que desean acceder al mercado laboral y no lo consiguen», y en este terreno también ha abogado por «atajar la brecha abierta entre la población ocupada mejor y peor pagada».
Ha destacado también la unidad y el consenso existente en torno a la lucha contra la violencia de género, a la que ha calificado como «el máximo exponente de una discriminación inaceptable como sociedad» y ha tenido un recuerdo especial para Blanca Marqués, víctima mortal por violencia de género este año en Navarra.
También se ha referido a la unidad «frente al terrorismo internacional indiscriminado», y ha abogado por «seguir defendiendo una cultura de paz y convivencia, porque estamos convencidos de que sólo desde el escrupuloso respeto de los Derechos Humanos y desde la memoria de lo ocurrido podremos construir una sociedad más justa, más solidaria, más ética y más democrática». EFE


