Parece que al consejero del Gobierno de Navarra, Manu Ayerdi, le ha entrado la razón y ha decidido apostar sin ambages por el Tren de Alta Velocidad navarro. Si este cambio de postura es compartido por el Gobierno de Navarra estaríamos ante un conflicto político de enormes proporciones, puesto que el cuatripartito que lo sustenta está claramente posicionado en contra.
Además, ayer mismo el cuatripartito (Geroa Bai, Bildu, Podemos, I-E) desautorizaba a dicho consejero al rechazar una moción parlamentaria en la que se pedía que se firmara un convenio con el Gobierno Central para acometer las obras del TAV.
El Partido Socialista de Navarra sugería ayer también que el consejero presentara su dimisión al ser desautorizada por el cuatripartito su acción de gobierno. Y es que ahora a la presidenta del Gobierno navarro le toca resolver una difícil papeleta, o cesar a su consejero, o desautorizarle para que dimita o asumir lo defendido por dicho consejero o asumir el rechazo de la moción, apoyada también por Geroa Bai.
Todo por lo visto va a pasar por Bildu, uno de los partidos más fuertes del acuerdo de gobierno y del que, dicen, actúa como si fuera un gobierno en la sombra. Hay que recordar que siempre ha rechazado cualquier obra pública de calado para Navarra y el TAV es una de ellas.
No parece que las aguas bajen claras en estos momentos entre el Gobierno navarro, el consejero Manu Ayerdi y los miembros del cuatripartito. Una inestabilidad que podría ser aprovechada por el resto de partidos del arco parlamentario navarro y que podría añadirse a la inestabilidad ya generada entre los miembros del cuatripartito por la escasa participación política de algunos de ellos, Podemos e IU, frente a Bildu y Geroa bai.
En suma, una crisis dentro del pacto de gobierno que aunque seguramente no llegue a nada, pudiera significar el principio del fin del “cambio” en Navarra.

