
Hasta el domingo 18 de junio, la luz inunda los pasajes y plazas de Salamanca con casi 40 intervenciones en sus monumentos más importante
Las fachadas de los principales edificios de Salamanca, incluida la famosa rana o el solemne reloj de su consistorio, han tomado vida en la primera noche de la II edición del Festival de Luz y Vanguardias, una cita con el arte efímero en mayúsculas en la que los ciudadanos son parte activa.
Así ha sucedido con la obra del mexicano Rafael Lozano-Hemmer, un artista que en la fachada de la iglesia convento de San Esteban ha colocado una cámara con un sistema de reconocimiento facial, «como la que utiliza la policía», según ha explicado durante el festival, con la que llenará de contenido su obra, ya que ésta irá captado los rostros de los asistentes para luego proyectarlos superpuestos.
