- Por José V. Ciordia, historiador
Tal día como hoy, un 14 de enero de 1858, se producía un atentado terrorista contra Napoleón III y su esposa la emperatriz Eugenia.
El protagonista era Felice Orsini, un revolucionario anarquista italiano que no estaba de acuerdo con la política que estaba llevando Francia en la península italiana. En aquella época, la mayoría de la población italiana quería conseguir la unión de todos los territorios en los que estaba dividida Italia. Los intereses de las potencias europeas de aquel entonces, entre las que destacaba Francia, impedían la anhelada unificación italiana.
En 1857 Orsini había contactado con el armero británico Joseph Taylor, para que le hiciera seis copias de una bomba diseñada por él mismo, la llamada Bomba Orsini. Un artefacto que explotaba con el impacto y lanzaba metralla a todo las direcciones, provocando enormes “carnicerías”. La bomba había sido probada en Sheffield y en Devonshire con el consentimiento del radical francés Simon Bernard. Satisfecho Orsini regresó a París con las bombas y contactó a otros conspiradores como Giuseppe Pieri, Antonio Gómez y Charles DeRudio.
En la tarde del 14 de enero, mientras el emperador y la emperatriz estaban en camino al teatro Rue Le Peletier, el precursor de la Ópera Garnier parisina, Orsini y sus cómplices arrojaron tres bombas en el carruaje imperial. La primera bomba aterrizó donde estaba el chofer al frente del carruaje. La segunda lastimó a los animales, y destruyó el cristal del carruaje. La tercera cayó abajo del carruaje y dañó seriamente a un policía que corrió a proteger a los ocupantes. Ocho personas murieron y 142 resultaron heridos, pero los emperadores salieron ilesos. Napoleón, el primer político europeo moderno, se percató de que él y Eugénie tenían que proceder su camino y aparecer en su palco. La ópera que tanto empeño tuvieron por presenciar era Gullermo Tell de Rossini..
El mismo Orsini salió aturdido y herido en la sien derecha. Se atendió sus heridas y regresó a su posada donde la policía lo encontró al día siguiente.
El conato de homicidio incrementó la popularidad de Napoleón III. Como las bombas fueron hechas y probadas en Inglaterra, causó un breve furor anti-británico en Francia por la sospecha de una posible implicación del gobierno Británico en el atentado. El emperador rechazó inquirir sobre la situación.
El 11 de febrero, Orsini escribió una famosa carta a Napoleón, en la cual lo exhortaba a unirse a la causa de la Independencia Italia; causa que el mismo Napoleón III, había defendido en su juventud. Los historiadores modernos sospechan que el mismo Napoleón pudo haber escrito parte de la carta. Él dirigió otra carta a los jóvenes italianos y condenó el atentado. Fue sentenciado a muerte y fue guillotinado el 13 de marzo de 1858. Sus cómplices fueron también sentenciados; Pieri fue ejecutado, Gómez fue condenado de por vida a trabajos forzosos y Rudio fue condenado a muerte pero la pena fue conmutada a cadena perpetua. (Rudio escapó de la prisión y emigró a América, donde se unió al 7º Regimiento de caballería y participó en la Batalla de Little Big Horn.
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