El pensador polaco fallece a los 91 años en la ciudad británica de Leeds
Crítico de la sociedad de consumo, fue un destacado intelectual del siglo XX.
Bauman falleció «en su casa de Leeds, junto a su familia», publicó en su red social la también socióloga polaca Aleksandra Kania, quien colaboró con él en diferentes ocasiones.
Zygmunt Bauman, nacido en Poznan (Polonia) en 1925, en el seno de una famiila judía, caracterizó su obra por una visión crítica de la sociedad posmoderna, globalizada y de consumo. En 2010 fue galardonado junto a Alain Touraine con el premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades.
En 1939 se trasladó con su familia a la Unión Soviética huyendo de los nazis y más tarde, después de alistarse en el ejército polaco en el frente ruso, regresó a Polonia, donde durante años impartió clases de Filosofía y Sociología en la Universidad de Varsovia.
Con 19 años se afilió al Partido Comunista, al que estuvo adscrito hasta 1967, y durante tres años sirvió en «el llamado ejército interior», la fuerza encargada de «reprimir el terrorismo en el interior del país».
Durante 15 años sufrió la persecución de los servicios secretos polacos, fue expulsado de la universidad y le prohibieron publicar. En el transcurso de una purga antisemita en 1968, tanto él como su esposa, Janina, perdieron su trabajo en Polonia, y se vieron obligados a exiliarse a Israel, donde comenzó a impartir clases en la Universidad de Tel Aviv.
Después de ejercer como profesor de Sociología en Estados Unidos y Canadá, en 1971 se trasladó a Inglaterra, donde residió desde entonces donde fue profesor en la Universidad de Leeds y, desde 1990, profesor emérito.
A lo largo de su carrera como escritor, que inició en los años 50, desarrolló una sociología crítica y emancipadora en la que tocó temas como las clases sociales, el socialismo, el Holocausto, la hermenéutica, la modernidad y la posmodernidad, el consumismo o la globalización, de modo que sus teorías han ejercido una gran influencia en los movimientos antiglobalización y en la izquierda global.
Con el concepto de modernidad líquida, Bauman quería categorizar el cambio y la transitoriedad, la desregulación y liberalización de los mercados. La metáfora de la liquidez da cuenta, para su autor, de la precariedad de los vínculos humanos y de referencias consistentes en una sociedad que ha pasado a ser individualista y privatizada, marcada por el carácter transitorio y volátil de sus relaciones.
Antes de ello, su análisis de los vínculos entre la modernidad, el nazismo y el comunismo posmoderno le otorgaron un gran reconocimiento internacional. Para Bauman el Holocausto no fue un lapso accidental dentro de la barbarie irracional, sino una consecuencia lógica (aunque no inevitable) de la civilización moderna y su creencia en la ingeniería social a gran escala.
Después, con su obra criticó la desigualdad creciente en la sociedad globalizada, la crisis de descrédito de la política y la democracia y también los claroscuros de la revolución digital.
Entre sus obras destacan: La modernidad líquida (2000), considerada su obra cumbre; Amor líquido: acerca de la fragilidad de los vínculos humanos (2005), Europa, una aventura inacabada (2006), Ética posmoderna (2006), Tiempos líquidos (2007), Vida de consumo (2007), Libertad (2008) o Vivir con el tiempo prestado (2009), La cultura en el mundo de la modernidad líquida (2013), ¿La riqueza de unos pocos nos beneficia a todos? (2014), o Sobre la educación en un mundo líquido (2016) .


Cometió un error de bulto debido a que sus ideas condicionaban su pensamiento. El individuo asustado del que habla no lo genera una sociedad consumista sino una sociedad protectora de corte socialista. El individuo va perdiendo su autoestima y todo su potencial esperando que sea el Estado el que le resuelva sus problemas. Nunca antes las personas han estado tan protegidas por el Estado y nunca antes han tenido tanto miedo al futuro.