El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, aspira a agotar su mandato y, por tanto, que la legislatura dure cuatro años, mediante el diálogo y la búsqueda de acuerdos con todos los partidos, aunque teniendo claro que Ciudadanos es su «socio preferente» y que debe pactar con el PSOE grandes asuntos de Estado
Rajoy ha hecho balance del año y ha expuesto sus perspectivas para el próximo en una comparecencia en el Palacio de la Moncloa tras la última reunión del Consejo de Ministros de 2016 y en la que ha estado arropado por todos los integrantes de su Gabinete excepto el titular de Economía, Luis de Guindos.
«Mi voluntad es que la legislatura dure cuatro años, y si hacemos las cosas bien será fructífera. No quiero adelantar las elecciones», ha asegurado antes de garantizar que buscará el entendimiento y pedir que, en una negociación, se ha de tener presente que todos deben ceder.
Los dos últimos meses le hacen ser optimista porque, frente a los augurios iniciales, los partidos han sido capaces de llegar a una serie de acuerdos de entre los que ha destacado los objetivos de estabilidad presupuestaria y deuda pública, así como el techo de gasto y diversas medidas urgentes en materia tributaria
Se han conseguido, a su juicio, gracias a un ejercicio de responsabilidad que confía que siga presidiendo la actuación de las diversas fuerzas políticas ante retos futuros como los presupuestos del próximo año.
Considera que no tiene por qué haber «discrepancias insalvables» en ellos y no ha querido pronosticar qué puede ocurrir si no los logra sacar adelante.
«Si no se aprueban, tendremos que dar respuesta cuando eso ocurra. Mientras tanto, el escenario que contemplamos y para eso vamos a trabajar, es que vamos a tener presupuestos en 2017», ha subrayado.
De la misma forma confía convencer a los partidos que desean derogar algunas de sus medidas de los últimos años, como la reforma laboral, de que no es bueno para los intereses generales liquidar decisiones que han dado frutos.
En sus negociaciones para las medidas que deben aprobarse de ahora en adelante cita a Ciudadanos como «socio preferente» porque es quien rubricó el acuerdo de investidura, pero tiende su mano a todos los partidos y, en especial, al PSOE porque considera que tiene que estar presente en los pactos relativos a los grandes asuntos de Estado.
A su juicio, es posible pasar del «bloqueo histórico» vivido en los diez primeros meses de este año, a una «colaboración histórica».
El presidente del Gobierno no ha entrado en cuestiones internas del PSOE y ha considerado que no tiene sentido que él haga elucubraciones sobre si sería más fácil llegar acuerdos con un PSOE liderado por Susana Díaz que con otro que tuviera como secretario general a Pedro Sánchez.
También ha evitado responder si María Dolores de Cospedal seguirá siendo la secretaria general del PP o si cree que el expresidente José María Aznar puede fundar otro partido.
«Lo primero ya lo verá y lo segundo también», se ha limitado a contestar.
Rajoy ha extendido sus deseos de acuerdo tanto a las comunidades como a los agentes sociales y cree que también se han dado pasos positivos en ese diálogo en los dos últimos meses.
En el apartado territorial ha destacado la trascendencia de la Conferencia de Presidentes que se celebrará el próximo 17 de enero y a la que ha dicho que le gustaría que acudieran tanto el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, como el lehendakari, Íñigo Urkullu.
«El Gobierno no va escatimar ni esfuerzos ni acuerdos que puedan dar satisfacción a las demandas territoriales, pero tampoco vamos a dejar de defender los valores en los que se basa nuestra convivencia, como la unidad de España, la soberanía nacional, la igualdad de todos los españoles y el respeto a la ley», ha resaltado en clara referencia al desafío independentista en Cataluña.
Son asuntos sobre los que él ha advertido de que no va a hablar, de la misma forma que ha garantizado que su Gobierno no va a autorizar ningún referéndum que ponga en cuestión esos valores.
Sobre Cataluña
Su oferta de diálogo a Cataluña la mantiene pese al acuerdo conocido ayer entre Junts pel Sí y la CUP, aunque con una llamada a que no se sigan dando más pasos en lo que considera «la mala dirección».
De la misma forma, ante las voces que defienden una reforma de la Constitución, se ha mostrado convencido de que esa no sería la solución para el problema de Cataluña.
Rajoy ha reclamado que no se den en Cataluña «más pasos en la mala dirección» tras el anuncio de una ley de transición hacia la independencia y ha reiterado que «no se puede celebrar» un referéndum sobre la secesión catalana, «para liquidar la soberanía nacional». Ha reclamado, además, «hacer cosas en positivo» y ha insistido en su oferta de diálogo a Cataluña sobre todo tipo de asuntos salvo la unidad de España y la igualdad de los ciudadanos. «Ofrezco algo más razonable: hablar. Pido que no se den más pasos en la dirección contraria al sentido común», ha dicho.
Un año de sobresaltos
Mariano Rajoy ha definido 2016 como «el año de la incertidumbre», por los sucesos inéditos y los «sobresaltos» ocurridos dentro y fuera de España en los últimos 12 meses, pero ha destacado que, tras el «largo y pernicioso periodo de interinidad y bloqueo político», finalmente se han «evitado males mayores».
«Los últimos tiempos de acuerdos y pactos están permitiendo enmendar buena parte del deterioro y la desconfianza de 10 meses de parálisis política», ha dicho Rajoy en la conferencia de prensa convocada para hacer balance del ejercicio.
A juicio del jefe del Ejecutivo, «se ha tardado demasiado» en hacer lo que «dictaron la voluntad de los españoles» expresada en las urnas «el sentido común y el propio interés de la nación», aunque el Gobierno en funciones hizo «todo lo posible para paliar las consecuencias del bloqueo político».
De este modo, ha subrayado que España ha vivido «situaciones sin precedentes como diez meses de gobierno en funciones o una repetición electoral«. Sin embargo, cree que en los últimos meses se ha conseguido «corregir la imagen y la sensación de inestabilidad gracias a los acuerdos alcanzados» para formar gobierno -en alusión al firmado con Ciudadanos- pero también para cumplir los compromisos con Europa -la senda de déficit pactada con el PSOE-.
Rajoy ha reconocido que una de las cosas que más ha sorprendido dentro y fuera de España es que la incertidumbre política no haya afectado a la recuperación económica, y lo ha atribuido a la «fortaleza» de la recuperación y también a las reformas realizadas por su Gobierno.
Es más, ha destacado su decisión de aprobar, antes de las elecciones generales de 2015, los Presupuestos para 2016 pese a las críticas que recibió. A su juicio, fue una decisión «eficaz, prudente y responsable» puesto que las cuentas han sido «un parapeto de seguridad» que ha sostenido la recuperación «en un contexto de incertidumbre política».
El jefe del Ejecutivo también ha destacado las «decisiones inesperadas y sobresaltos políticos» que se han vivido fuera de España, empezando por el «vuelco político de indudable magnitud» que ha supuesto la elección del empresario Donald Trump como presidente de Estados Unidos.
Las consecuencias, ha admitido, no se verán con certeza hasta que tome posesión su administración. Rajoy también ha mencionado los referendos en Colombia y en Italia y especialmente el de Reino Unido, que supondrá su salida de la UE.
También ha destacado que en Europa este año se han consolidado » fuerzas extremistas de distinto signo político, pero todas abiertamente contrarias al proyecto de integración europea». Estas fuerzas, ha dicho, «aprovechan los efectos más adversos de la crisis y buscan en el nacionalismo, en la xenofobia o en el comunismo respuestas equivocadas a retos cada vez más exigentes». NAVARRA INFORMACIÓN/EFE

Hay que rendirse a la evidencia: Rajoy ha demostrado ser el más inteligente. Ha fomentado la división de la izquierda, que ahora estaría en el poder de haberse mantenido unida (el coletas no lo hubiera hecho mejor si fuese empleado de Génova), y no ha cometido demasiados errores porque no ha dicho prácticamente nada. Prudente y astuto. Probablemente lo mejor para España en estos momentos
A Rajoy se le está pasando por la cabeza prescindir de Ciudadanos ya que con los escaños del bipartito tiene como para seguir haciendo lo que le venga en gana.Y digo yo,que me parece bién,que para que queremos eliminar los aforados, cerrar las Diputaciones o reducir el número de Ayuntamientos en quiebra,para qué una Ley de Transparencia o la despolitización de la Justicia,para que? Parece lógico llegar a ésta conclusión ya que ha habido más que evidentes muestras de malgobierno destinando más dinero a mantener el aparato del Estado,dejando las Televisiones públicas que sigan despilfarrando y con ello, que la deuda esté disparada… Para que seguir.