La apertura de expediente disciplinario a los 15 diputados del PSOE que votaron No a Mariano Rajoy, es, simplemente, un gesto de aparente fuerza que la gestora de dicho partido quiere llevar a cabo contra los llamados díscolos a la postura del Comité Federal. Una sanción económica, que no llega a los 600 euros, para quienes cobran un mínimo de 4.637 euros mensuales, supone el menor de sus problemas.
De todas las maneras, ¿Se imagina alguien que la dirección socialista procediera a su expulsión? Se quedaría en minoría en el Parlamento frente a Podemos, y ya, ni en número, sería el principal partido de la oposición, con lo que, obviamente, tendrá que “tragarse el sapo” y “a otra cosa mariposa”.
Las declaraciones ayer del quien fue su secretario general, Pedro Sánchez, no ayudan tampoco mucho a desatascar el asunto. En claro ataque a la gestora y a aquellos socialistas que puedan creerse “dioses” , Pedro Sánchez, deja bien claras sus intenciones futuras y sume a su partido en una encrucijada de muy difícil resolución.
Malos tiempos corren para el que, durante años, ha sido el principal partido de la oposición. No tiene líder en el congreso de los diputados, no puede hacer un congreso rápidamente para buscar una persona que lo lidere, ya que la sombra de su anterior secretario sigue siendo muy alargada y parece que sus barones estuvieran en sus reinos de taifas, ajenos a lo que sucede más allá de sus fronteras. Tampoco parece que pudieran hacer una oposición tranquila al PP, por el riesgo de ser todavía más ninguneados por Podemos.
En suma, un grave problema para el gobierno de Rajoy, que ve cómo su acción política pudiera verse afectada gravemente al no tener claro el camino a tomar por quien le ha aupado a la presidencia del gobierno con su abstención.

