
Las elecciones autonómicas, tradicionalmente en España, suelen producir resultados electorales diferentes a si estos lo fueran para dilucidar unas generales.
Tal es el caso del resultado en la Comunidad Autónoma Vasca (CAV) y que en estas autonómicas ha cambiado. El 20 D y el 26 J obtuvo el triunfo Podemos y ahora ha quedado en tercer lugar, por debajo de PNV y Bildu.
Lo que no ha cambiado comparativamente en estos procesos, es el “descalabro” del partido socialista, que, elección tras elección, obtiene malos resultados. En el caso de la CAV es sangrante; de ser la fuerza más votada -25 escaños- y llegar formar gobierno en el 2009, eso si con el apoyo del PP, a quedar empatado en el cuarto/quinto lugar -últimos- con un partido, el PP, que, elección tras elección, ve disminuir votos y escaños en dicha comunidad. Por primera vez, también el temido “sorpasso” o “sorpassiño”, en gallego, se ha producido. Podemos adelanta en votos, no en escaños, al PSOE en ambas comunidades.
Significativo es también lo sucedido con Ciudadanos que no ha podido obtener representación en ninguna de las dos comunidades y ve con ello como, por primera vez, ese “aura” que tenía de ser “partido bisagra” desaparece y hace peligrar su importancia a nivel nacional.
El gran triunfador ha sido el gallego Núñez Feijoo, que sin alarde de símbolos del PP (ni gaviota ni siglas), por tercera vez y a una sola de D. Manuel Fraga Iribarne. Con dicha victoria, salva de nuevo -ya lo hizo en el 2009- a su líder nacional, Mariano Rajoy, del “harakiri” político. Si Núñez Feijoo no hubiera obtenido mayoría absoluta, ahora se estaría cuestionando al líder nacional. Rajoy, no obstante, no ve tan claro su futuro, sobre todo si hubiera terceras elecciones, puesto que Núñez Feijoo ya le sopla en la nuca y pudiera ser quien le sustituyera.
Cabe, por último, una reflexión, aquí, por lo visto, no dimite nadie. Hay responsables de los desastres electorales y todo parece seguir igual. ¿Cuantas veces los derrotados, tiene que ser derrotados para marcharse? PP en la CAV, PSOE en ambas, Ciudadanos, sin representación. Un largo rosario de “cadáveres políticos”, que, sin embargo, ahí siguen y seguirán.
En este sentido patéticas han sido las declaraciones de los líderes del PP vasco, Alonso y De Andrés. Oyéndolos, parecía que el triunfador había sido su partido, cuando ha quedado en último lugar y sin posibilidad de ser alguna vez alternativa. Preocupante.
