
La quema de banderas de España no es algo nuevo en este país. Hace ya décadas, los cachorros de ETA ya las quemaban en multitud de puntos de la geografía navarra y de la Comunidad Autónoma Vasca ¿ Y saben? Nunca pasaba nada.
Que ahora se quemen banderas de España y retratos del rey Felipe VI, es uno más de los “suma y sigue” de los constantes actos de afrenta contra los símbolos de este país, que los seguidores del independentismo constantemente realizan. Y, tampoco, nunca pasa nada. A lo sumo alguna detención en estos próximos días, pero que será “un visto y no visto”, los autores entrarán por una puerta y saldrán por otra.
¿Que necesita la fiscalía para iniciar las acusaciones, tipificadas como delito contra la Corona, si ya existen grabaciones en las que se ve a cara descubierta a los “maleantes” llevando a cabo tales actos?
A veces el castigo contra quienes cometen delitos demostrados, es más efectivo si existe inmediatez. Si se tarda más de la cuenta, el infractor y el infractor en potencia se cree impune.
Hacer ver que se van a cortar de raíz este tipo de afrentas a un Estado, para luego dejar que el caso, como quien dice, muera por si solo, demuestra que lo políticamente correcto no es suficiente y que los instrumentos presentes en una Carta Magna como la que se tiene en este país, están para ser utilizados. Solo hace falta voluntad.
