Llevamos todo el verano con noticias de incendios a lo largo y ancho de España y fuera de nuestras fronteras.
Cuando el incendio, el fuego, no es provocado o intencionado, lo es por irresponsabilidad de las personas.
Ayer se producía en Navarra, entre las localidades de Tafalla y Pueyo, un incendio ocasionado, dicen, posiblemente, por arrojar una colilla desde la ventanilla de un coche. De estas y otras, como arrojar botellas de vidrio en el campo, monte o bosque, por desgracias hemos conocido varias. Pero también motivos económicos, personales o -dicen- piromanía, son causas de incendios al por mayor.
Sea como fuere, hay que volver a incidir en la concienciación, pero también en la gestión de recursos humanos y prevención como máxima.
Ayer vimos, una vez más, cómo en las catástrofes, también somos una nación. Los bomberos, el Guarderío Forestal y tres helicópteros del Gobierno de Navarra, con la preparación y el buen trabajo desarrollado, no fueron suficientes. Hubo que recurrir a la Unidad Militar de Emergencias, y al Ejército del Aire que proporcionó el avión Azor que tiene su base en el aeropuerto de Noain, aviones Azor de la base de Agoncillo (La Rioja) e hidroaviones Foca, con base en Zaragoza.
Los nacionalistas deberían hacer un «acto de contrición», reflexión y concienciación, buscando y pidiendo apartar a la Guardia Civil, Policía Nacional y Militares. Todos somos y conformamos una misma nación y querer considerarse el «ombligo minúsculo del mundo», deja en evidencia y en ridículo sus pretensiones separatistas y anexionistas, sin base real y veraz.
Desde aquí nuestro agradecimiento a todos los que han hecho y están haciendo posible el control y extinción de éste y otros incendios.


