
Andalucía nutrió el imaginario artístico de la burguesía europea desde inicios del XIX, cuando la Giralda y la Alhambra fueron copiadas o imitadas por docenas de arquitectos, según concluyen especialistas de varias universidades españolas en «Andalucía. La construcción de una imagen artística».
Los ensayos agrupados bajo ese título han sido publicados por la Universidad de Sevilla en un volumen coordinado por los profesores Rocío Plaza y Luis Méndez.
El profesor ha explicado a Efe que esta influencia andaluza parte desde el siglo XVIII y se consolida desde la Guerra de la Independencia, que concluyó en 1814.
Según Méndez, esa influencia en la pintura, la arquitectura, la música, la danza y la literatura tuvo un doble efecto, ya que si bien los artistas europeos se sirvieron de una idealización de Andalucía para hacer sus obras, por otra contribuyeron a configurar una imagen de la región que, aunque evolucionó a lo largo del XIX, mantuvo aspectos que alcanzaron el siglo XX y han llegado hasta la actualidad.
Pero, ha advertido el profesor, a diferencia de lo que sucedió durante el franquismo con «una iconografía que se fosiliza y queda aislada de sus referencias iniciales para desde los años cincuenta ser utilizada por el turismo masivo» que identifica el sur de España con todo el país, cuando el imaginario andaluz sirvió de inspiración a los artistas europeos del XIX se empleó como abono a «un mundo de progreso».
«Era el momento de la creación de varios Estados europeos, que buscan una nueva identidad y se dejan influir por Andalucía, de ahí que Prusia concurra a la Exposición Universal de París de 1867 con pabellones moriscos inspirados en la Alhambra», ha explicado Méndez al recordar que España, en esos momentos, aún aporta a estas citas internacionales obras basadas en el Gótico y el Renacimiento.
«Los artistas, en el XVIII, viajaban a Italia y en el XIX lo harán a Andalucía, en busca de arte y de unos tipos populares que se diferencian de una Europa ya uniformada por el ferrocarril», ha añadido el profesor, al advertir de que pocos años después «no será casual que los fotógrafos viajen a Andalucía para repetir las mismas tomas que habían hecho los pintores».
Entre los más célebres ejemplos rescatados en este conjunto de ensayos figura la Giralda que coronó el Madison Square Garden de Nueva York diseñado por el entonces influyente arquitecto, Stanford White, en 1892, y el Teatro Alhambra de Copenhague, diseñado por Carl Emil Wessel, arquitecto que para acometer ese proyecto viajó por España entre 1865 y 1867.
«En la arquitectura es muy evidente porque se trató del momento en que se remodelaron muchas ciudades históricas europeas y cada país adoptaba una arquitectura que se amoldara a su identidad», de modo que, ha puesto como ejemplo, se reproducen los arcos de la Mezquita de Córdoba en estaciones ferroviarias británicas y hasta se acuña un «estilo Alhambra» en varios países.
La influencia andaluza se expande sobre todo desde París y Londres, donde también se refleja en mansiones privadas y, en el caso de Londres, hasta en una fábrica de cerámica que será decorada con motivos de los azulejos del Alcázar de Sevilla y de la Alhambra.
«En 1851, en la Exposición de Londres, se construyeron pabellones que reproducen patios de la Alhambra y eso será una constante hasta 1900, cuando en la Exposición de París se montó un espectáculo titulado ‘La Andalucía de los Moros’, y a orillas del Sena se levantó una Giralda de 65 metros de altura», ha señalado Méndez. EFE
Alfredo Valenzuela
