
Navarra gasta en combustibles en torno a 2.026 millones de euros, el 11,08% del PIB regional, manteniendo la tendencia creciente de los últimos años (en 2009 era del 8,9%).
Este gasto se realiza en gran parte fuera de Navarra, en combustibles como el gas natural, el petróleo y el carbón (71% de la energía total consumida), una circunstancia que tiene gran incidencia en la balanza comercial de Navarra y de España.
Ahorrar energía; invertir en eficiencia energética; incentivar el uso de recursos autóctonos renovables, como la biomasa; y un cambio modal (transporte público en detrimento del privado e impulso al transporte ferroviario de mercancías) constituyen las principales líneas de trabajo a medio y largo plazo para que Navarra pueda mejorar su competitividad.
Estas son las conclusiones que se extraen del último Balance Energético de Navarra, recién publicado y con datos del año 2014. La memoria muestra la forma en que la energía se produce, transforma y consume en Navarra, por tipo de combustible y sector económico.
El estudio ofrece algunas claves para incrementar la competitividad, como las medidas de eficiencia energética en los sectores del transporte, administración y servicios públicos, hogares, comercio y servicios. Esto no implica que sectores como la agricultura o la industria sean muy eficientes, sino que, al utilizar combustibles más baratos (gas natural o gasóleo agrícola), su gasto en energía es comparativamente menor que en los sectores citados.
Asimismo, también se hace necesario avanzar hacia un mayor uso del transporte público, en detrimento del vehículo privado; promover la modalidad eléctrica; y desarrollar el transporte de mercancías por tren.
Es conocido que Navarra sobresale por cumplir la mayor parte de los objetivos establecidos por la Unión Europea para 2010 y 2020, e incluso las propias previsiones establecidas en el Plan Energético de Navarra 2020.
No obstante, la Comunidad Foral presenta “ciertas dificultades” para alcanzar la ratio de uso de las energías renovables en el transporte, ya que actualmente se sitúa en el 4,84% y el objetivo europeo es alcanzar el 10% en 2020.
En los últimos cuatro años se ha producido un avance, por el mayor uso de biocombustibles, pero para conseguir mayores mejoras sería necesario aplicar medidas como el referido cambio modal, la promoción de vehículos eléctricos o el impulso ferroviario, especialmente para el transporte de mercancías.
Asimismo, respecto al objetivo europeo de reducción del consumo de energía primaria en un 20%, la moderación del consumo en los últimos años hace posible su cumplimiento, si bien será preciso realizar un “importante esfuerzo en el aumento de la eficiencia energética en todos los sectores”, recoge el Balance.
PIB y menor consumo
Este mayor peso en relación con el PIB se está produciendo pese a que el consumo de energía final – 1,8 millones de toneladas equivalentes de petróleo en 2014- ha descendido en la última década en más de un 10% y en un 1,55% en el último año, debido a la crisis.
Este incremento en relación con el PIB se debe al continuo aumento del coste de la energía en los últimos años. Si bien es de esperar que se registren mejoras en el balance de 2015 por el escenario de precios anormalmente bajos del petróleo, a futuro la tendencia de los precios de los combustibles es de encarecimiento, lo que hace si cabe más importante la adopción de medidas de ahorro y eficiencia energética para que el peso del gasto energético no suponga un lastre importante para la actividad económica, según el Departamento de Desarrollo Económico.
Como prueba de que existe un margen de mejora en cuanto a eficiencia, el consumo energético por habitante de Navarra (2,8 TEP por habitante) supera la media española (1,73%) y la de la UE-15 (2,34%).
Asimismo, la intensidad energética de Navarra es superior a la española y la UE, debido a su situación fronteriza y el impacto del transporte de carreteras (recarga de combustibles por tener un mejor precio que en Francia). Este indicador de la relación entre el consumo de energía final y el PIB regional representa la eficiencia del sistema económico (energía necesaria para producir una unidad económica).
El fuerte desarrollo económico de Navarra entre 1995 y 2005 tuvo un alto coste en términos de consumo energético. Como dato positivo, en 2005 se inició una tendencia hacia una mayor eficiencia energética. Desde el año 2009, como consecuencia de la crisis, no es posible establecer tendencias definidas.

