
El «rey» de la moda italiana optó por unas mujeres bohemias envueltas en elegantes trajes de terciopelo y vestidos de encaje negro, mientras que los canadienses, por guerreras con chaquetas militares y cuero
Las mujeres bohemias envueltas en elegantes trajes de terciopelo y vestidos de encaje negro de Giorgio Armani y las guerreras con chaquetas militares y cuero de clausuraron este lunes la Semana de la Moda femenina de Milán para la próxima temporada otoño-invierno.
Tonalidades de grises también aparecen en sus trajes, formados por pantalones pitillo y chaquetas estrechas o cruzadas, donde también surge el terciopelo como decoración de los cuellos o bolsillos. Enormes abrigos de lana en tonos grises para su colección más «casual» y por sorpresa dos abrigos con estampados de grandes flores dan un pequeño toque de color a una colección con la que Armani vuelve a sus orígenes. Sorprenden el calzado, botas estrechas decoradas con fantasías florales, que rompen el negro de los trajes.
Los vestidos de noche de Armani llaman el periodo bohemiene con vestidos largos de encaje y cristales combinados con terciopelos, pero también elegantes pantalones con estos materiales para un «look» elegante, pero no sexy, pues «era algo que quedaba mal», aseguró Armani.

Para los diseñadores canadienses Dean y Dan Caten de la marca Dsquared2, la mujer del próximo otoño-invierno se viste de guerrera. Pantalones anchos con bolsillos y con varios estampados de camuflaje son la prenda imprescindible de la colección, que se combina con chaquetas militares y abrigos de piel y cuero. El gusto guerrero de la colección se rompe con las camisas de organdí en colores blanco y rosas de estilo victoriano.
Las amazonas de Dsquared2 llevan chaquetas de lana de colores con apliques que parecen escudos como si fueran armaduras de samuráis y que se visten con faldas de tul y medias con motivos de camuflaje.
