
La obra, que se podrá ver a partir de mañana en la Casa Picasso, fue pintada entre finales de 1894 y principios de 1895 en La Coruña
Más de 200 pinturas de la época coruñesa de Picasso cuelgan de las paredes de museos y domicilios, algunas en esta ciudad gallega donde el artista aprendió a pintar de niño, pero otras siguen sin ser certificadas, una tarea que empieza a ver la luz con obras como «Retrato de hombre viejo», presentada hoy.
Esta pequeña tela de 15,8 y 15,5 centímetros es un retrato minucioso, lleno de detalles y de gran expresividad, pintado entre finales de 1894 y principios de 1895 en A Coruña, en su última etapa de estancia en la ciudad, y que guarda rasgos semejantes al resto de la obra que se guarda de esta época.
