Lo que pide Podemos a Pedro Sánchez para investirle como presidente, si no hay «postureo» por medio, es decir, que haya ya un acuerdo pero que haya que hacer como que no, debería haber supuesto el NO rotundo del PSOE. Hasta el momento no se ha producido y eso hace suponer que pesa más el cargo que el bien común de los españoles. No debería consentirse que se pida por parte de Podemos, lo que se ha pedido. Aceptárselo sería entregar el esqueleto de un Estado, a una organización que, presuntamente, se acerca mucho a las dictaduras del proletariado de la antigua Unión Soviética o de Venezuela.
Mientras tanto, hoy mismo, se intenta negociar con el nacionalismo excluyente, pidiendo una investidura que, siempre se ha hecho pagar caro.
Y mientras tanto el señor Rajoy callado esperando la oportunidad, cual cobra mortífera, para saltar a morder, para llegar a ser de nuevo Presidente.
La antigua fuerza no solo de oratoria, que tenían los políticos de este país, hoy queda resumida a un diálogo para conseguir mantenerse en un poder que cada día huele más a podrido.
El panorama se vuelve cada vez más sombrío, en el que las soluciones existentes,se saben sabedoras de un fracaso que puede llevar a este país a su hecatombe.

