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Los niños ya tienen su fármaco contra la tuberculosis

Los fármacos que se administraban hasta ahora eran los mismos que para los adultos, cortados de forma casera para reducir las dosis. Un laboratorio de genéricos financiado por ONG ha dado con la solución

En 2010, la Organización Mundial de la Salud (OMS), revisó sus guías sobre tuberculosis pediátrica, y advirtió entonces de que el millón de niños que padece la enfermedad en todo el mundo necesitaba de opciones terapéuticas distintas a las que estaban recibiendo. Sin embargo, cinco años después, ninguna gran farmacéutica se ha mostrado interesada en desarrollar un producto específico para ellos.

La tuberculosis se descubrió a finales del siglo XIX, cuenta con antibióticos para combatirla desde mediados del XX, pero hasta ahora, entrado el XXI, no había un tratamiento específico para niños. Aunque un millón sufrieron la enfermedad el año pasado y 140.000 murieron, los fármacos son exactamente los mismos que los de los adultos, con la única diferencia de que se les administran cortados en trozos para reducir las dosis, lo que hace que el tratamiento no sea todo lo efectivo que podría ser, ya que, no siempre se acierta con la dosis adecuada.

Para poner fin a esta situación, la Alianza por la Tuberculosis (TB Alliance) ha estado trabajando durante los últimos años en el diseño y desarrollo de un tratamiento concreto para la tuberculosis infantil que se ajusta a las recomendaciones de la OMS.

El tratamiento se empezará a distribuir en Kenia, donde estarán disponibles en el primer trimestre de 2016. A lo largo de ese año es de prever que el resto de los países del mundo vayan adoptando estas medicinas en función de los requisitos de sus sistemas farmacológicos. Según apunta Mel Spielman, presidente de TB Alliance, aunque introducir un medicamento en un país puede llevar largas gestiones burocráticas, en este caso “no debería ser un problema”, puesto que no se trata de un nuevo principio activo, sino de una recombinación de otros que ya se venían usando.

“Estos nuevos fármacos son una esperanza para atajar la tuberculosis en los niños”, subraya Spielman, quien también apunta que se deben seguir haciendo muchos esfuerzos para luchar contra esta dolencia en el ámbito pediátrico. Uno de los más importantes es la diagnosis, mucho más complicada que en adultos, ya que los síntomas suelen ser menos específicos. Además, al ser menos contagiosos, tradicionalmente no se le ha dado mucha importancia a su tratamiento.

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