
El líder de ERC en el Ayuntamiento de Barcelona, Alfred Bosch, y el del PPC, Alberto Fernández Díaz, han protagonizado hoy un rifirrafe en el balcón del consistorio después de que el primero colgara una «estelada» y el segundo, al verlo, colocara una bandera española, siendo ambas retiradas finalmente.
Tras la tradicional misa de La Mercè, a la que no ha asistido ni la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, ni ningún miembro de su equipo de gobierno, la alcaldesa, los concejales y el presidente de la Generalitat, Artur Mas, se han dirigido a la plaza Sant Jaume para presenciar desde el balcón la «plantada del Bestiari» de la ciudad.
Respetar la pluralidad ideológica y política
Ada Colau ha declarado a los periodistas que la plaza Sant Jaume debe ser un espacio para la libertad de expresión, las pancartas y las banderas, pero que el balcón del Ayuntamiento es un espacio de todos que debe respetar la pluralidad, y ha añadido: «Sabe mal que se intente utilizar electoralmente, porque a nadie se le escapa que estamos en los últimos momentos de campaña» de las elecciones catalanas.
Coincide con ella el exalcade, Xavier Trias: «No tiene sentido hacer según qué espectáculos y según qué números en determinados momentos y espacios», ha señalado en declaraciones a los periodistas. Trias ha insistido en que Colau debe mantener el orden para evitar que se rompa el clima de cordialidad del Ayuntamiento.
La líder de C’s en el Ayuntamiento de Barcelona, Carina Mejías, también ha criticado la «situación lamentable» que se ha producido este jueves en el balcón del Consistorio.
«Los actos oficiales deben ser actos festivos y en los que todos los ciudadanos se sientan representados», ha dicho en declaraciones a los periodistas, tras lo que ha insistido en que se debe respetar la pluralidad ideológica y política del Ayuntamiento.
El líder del PSC en el Ayuntamiento de Barcelona, Jaume Collboni, ha lamentado la «guerra de banderas» y ha exigido respeto por las instituciones y la simbología.
Ha defendido que el balcón del Ayuntamiento es un espacio compartido de todos los ciudadanos desde el que se debe respetar la pluralidad de la ciudad, y ha reclamado respetar también la simbología, que se debe «compartir independientemente de la ideología política».

Sorprende la vehemencia con la que el teniente de alcalde trata de retirar la bandera nacional frente a su pasotismo ante el despliegue de la independentista. Está claro que la libertad solo impera para algunos.