

Con el saludo y encuentro entre el presidente Obama y Raul castro de Cuba, la llamada Guerra Fría, comenzada después de la II Guerra Mundial y casi terminada con la caida del Muro de Berlín y la desaparición de la Unión Sovietica, ha marcado ya su epílogo final.
Se podrán analizar las razones de unos y otros, Obama ya en sus últimos meses de mandato, quiere terminar con cierto éxito su ramplón segundo mandato; Castro, pensando en la supervivencia del régimen castrista, quiere a sus ciudadanos satisfechos y sin posibilidad de protestar.
Hoy, sin embargo, ante el mundo civilizado, se abren otros retos, otras puertas, que obliga a cerrar otras. La amenaza yihadista, la aparición de gigantes asiaticos, como China e India, obliga a cambios de estrategia, en la que la desaparición del enemigo cubano es un paso más.
La historia contemporánea se viene escribiendo a base de impulsos, uno de los cuales, es este giro, este cambio que estamos viviendo. Deberemos estar atentos a ellos.
