

La intervención NRT no es «alta tecnología», consiste en mantener estimuladas las fibras nerviosas de la piel con grapas quirúrgicas o punzones dérmicos -penetran en la piel menos de dos milímetros- durante tres meses; pasado ese tiempo, el paciente recibe el alta o, si la mejoría es parcial, se repite el tratamiento, precisa. El aspecto «fundamental» de esta técnica es la correcta localización del lugar en el que se implantan las grapas, agrega.
El primer ensayo clínico que demostró la eficacia de esta técnica se publicó en 1993 y, desde entonces, la NRT ha superado dos décadas de evaluaciones internacionales que han demostrado su valía.
El último estudio, el publicado ahora por la Sociedad Internacional de Agencias de Evaluación de Tecnologías Sanitarias, se llevó a cabo en 11.384 pacientes derivados de los servicios de salud y en quienes habían fracasado todos los tratamientos aplicados (farmacológicos, rehabilitadores y quirúrgicos).
Casi 9 de cada 10 superan el dolor
Tras la intervención NRT, 10.097 pacientes (el 89%) superaron el dolor, el 84% mejoró su grado de incapacidad y el 83% abandonó la medicación;sólo el 0,02 % requirió cirugía. Además, con este tratamiento, que cuesta unos 535 euros por paciente, el Sistema Nacional de Salud podría ahorrarse cuatro millones de euros al año por cada millón de habitantes, frente al millón de euros que gasta ahora en los tratamientos actuales e ineficaces para la mayor parte de los pacientes.
Sin embargo, pese a los beneficios de la NRT, esta terapia no está implantada a nivel nacional, ha denunciado el presidente de la Organización Médica Colegial (OMC), Juan José Rodríguez Sendín. Para Sendín es una «profunda desvergüenza que un producto ‘marca España’, extraordinariamente probado desde el punto de vista tecnológico y desde la praxis médica, más barato y más eficaz que los montones de medicamentos inútiles que se administran» no esté implantado a nivel nacional.
Los «intereses creados», la «ineptitud política», y un sistema «excesivamente burocratizado» son, para Sendín, algunas de razones que explican su falta de implantación nacional.

