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El comienzo del fin del comunismo, aunque algunos no quieran verlo

  • Por José V. Ciordia, historiador

Tal día como hoy, un 5 de enero de 1968, comenzaba lo que los historiadores han denominado la Primavera de Praga.

La entonces llamada Checoslovaquía , hoy Chequia y Eslovaquia, puso en duda que el comunismo fuera un sistema posible. La apertura política del líder comunista checo de entonces, Alexander Dubcek supuso una amenaza para la contención política del bloque soviético. Ya lo decía, el líder soviético Leónidas Brezhnev, “no hay que permitir que un país del bloque socialista evolucione hacia posiciones que puedan desestabilizar al resto”.

El renacimiento de la libertad política y cultural, la prensa libre y las declaraciones de Dubček causaron alarma en Moscú y más, cuando proclamó que quería crear “una sociedad libre, moderna y profundamente humana”.

El nombre que se le dio a esta temporada de florecimiento de la esperanza y el optimismo fue Primavera de Praga. Sin embargo, casi en cuanto surgió el movimiento, cayó aplastado bajo las bandas de los tanques soviéticos T-54.

La invasión de Checoslovaquia encabezada por los soviéticos arrasó con los sueños de los reformadores, quebrantó el espíritu de una nación y dio lugar a una era de opresión.

Se le llamó simbólicamente “Primavera”, pero en realidad empezó en pleno invierno (5 enero) y acabó en pleno verano (20 agosto). Ese día, el país y su capital, Praga, fueron invadidos por las tropas de la URSS y de sus aliados del Pacto de Varsovia (a excepción de Rumanía, que se negó a intervenir), que pusieron fin por la fuerza al proceso de apertura y detuvieron a sus principales impulsores.

Dubcek pidió al pueblo que no ofreciera resistencia armada, pese a lo cual hubo 72 muertos y más de 700 heridos.

Dubcek y otros dirigentes de la “Primavera” fueron llevados a Moscú y obligados a firmar una especie de arrepentimiento por su “desviación burguesa”. Las reformas se anularon y se calcula que casi 300.000 personas abandonaron el país. Poco después, el político checo fue expulsado del Partido Comunista y obligado a trabajar como guarda forestal. Tras la caída del comunismo de Checoslovaquia en 1989, con la llamada Revolución de Terciopelo, Václav Havel nombró a Dubcek presidente de la Asamblea Federal, cargo que ocupó hasta su muerte en 1992.

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