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OPINIÓN: 12-11-M

OPINIÓN: 12-11-M

Ya han pasado doce años. Una fecha maldita. Una fecha proscrita. Un día que se atentó para acabar, de una vez por todas, con 500 años de historia de España. Con la Historia de España.

En el 11-M se continuó la inconclusa Guerra Civil española. Pero no se trata de esa España goyesca que nos quieren vender falsamente (falsedad que también se da en el propio cuadro, como ha demostrado nuestro contertulio Juan Jesús aquí y ss), en la que dos energúmenos enterrados se aniquilan mutuamente. No. Aquí, como en el caso del Terrorismo, solo hay una parte que enarbola el garrote, y otra que recibe los palos. Porque el 11-M, en efecto, fue Terrorismo, pero mucho más, Terrorismo de Estado, Terrorismo para acabar con el Estado y la Nación española.

Y por supuesto, hay una España cainita. Pero no es dual, no está duplicada. Caín fue uno, y no fue Caín hasta que se cargó al otro, a Abel. Abel no se defendió, y así le fue. Hoy no hay duda de la unicidad cainita. Todos los objetivos por los que se llevó a cabo la brutal matanza se están cumpliendo. Los esbozó con crudeza a las 11:30 del día 11 Iñaki Gabilondo, y lo bautizó, le puso nombre: EL TIEMPO NUEVO, el que reivindican todas las fuerzas agazapadas, a derecha, izquierda y la periferia para imponer unas “reformas” que no son tales, que son un señuelo para imponer la única que les importa, la que nunca explican, la Reforma Constitucional, que consiste, con la conversión del Senado en cámara territorial, en acabar con la soberanía nacional del pueblo español y entregársela a los reyes de taifas pashtunes que nos han llevado a la ruina y la corrupción, todo para mayor gloria del Gran Beneficiario del Proceso, Cataluña, a la que se reconocerá como nación. Este es el Reformatorio Constitucional al que nos quieren mandar, y quien no esté dispuesto a “reformarse” solo tendrá una salida: el Correccional.

El enemigo -la España nacional y constitucional- está desarbolado, a punto de recibir el descabello, la extremaunción. Y todo ello representado en el partido que se negaba a ese proceso, al Proceso del que hablaba Mayor Oreja, el Partido Popular. A pesar del 11-M no se pudo acabar con él. Resistió. Después comenzó su transformación, su metamorfosis, su desustanciación. Sólo por eso, como describí en La senda de la secesión, se le permitió a Mariano Rajoy llegar al Gobierno. Pero a pesar de sus traiciones al electorado, de su inanidad, Mariano no cumplió. No puso en marcha, como se esperaba de él, el Reformatorio, y por eso ahora ya no hay más contemplaciones con un partido que, además, puede reiniciar la recuperación de sus señas de identidad.

Lo que se empezó hace doce años hay que rematarlo ya, y para ello se utiliza todo la artillería, primero con el fuego graneado de la Corrupción (Ver “Mejor rojos que muertos”); y ahora con la misma estrategia que se llevó para acabar con UPyD: la división interna (que ya empieza a asomar la cabeza porque tiene al enemigo dentro, como se puede comprobar, entre otras, con el artículo del miembro del Opus Dei, Jaime Ignacio del Burgo, artículo publicado al unísono en El Mundo y Voz Populi, dos periódicos cuya línea editorial, no así muchos de sus colaboradores, favorece el El Reformatorio Constitucional) y, paralelamente”, el señuelo de la “agrupación” de las supuestas fuerzas del centro derecha, como apunta la tardía disidente Cayetana Álvarez de Toledo.

La diferencia con UPyD es que a ésta primero se le ofreció la fusión, indudablemente para absorberlo y desustanciarlo de su carácter genuinamente defensor de la nación española -sin Reformatorios de ningún tipo-, y como se negó, con razón, pero sin fuerzas que la amparasen, se procedió a su disolución por el viejo método bélico de la división y la deserción. Con el PP ya está utilizando las dos vías al mismo tiempo.

Para eso se ha creado a Ciudadanos, un partido que en relación al 11-M sólo se le conoce la bajeza de competir con Rubalcaba exigiendo al PP antes de las elecciones que se abstuviera de“mentir” con «cálculos electorales como hizo en 2004» (ver aquí).

¿Lo conseguirán? En nuestras manos, y en nuestros votos, está el impedirlo.

Hoy sólo nos queda estar al lado de las Víctimas, y para ello nada mejor que escuchar la voz más verdadera que clama en el desierto hispano: Gabriel Moris.

Hace más de 400 años, el gran poeta hispalense Fernando de Herrera, se dolía como un hermano de la pérdida del reino lusitano del malogrado rey Don Sebastián. Recordemos sus palabras porque parecen escritas para que no olvidemos aquel dramático y criminal suceso que hace doce años cambió nuestras vidas, esperemos que no sea sin remisión:

“Voz de dolor y canto de gemido

y espíritu de miedo, envuelto en ira,

hagan principio acerbo a la memoria

de aquel día fatal aborrecido”

Ignacio López Brú,autor del libro Las cloacas del 11-M

Artículo anterior OPINIÓN: “Mejor rojos que muertos”

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1 Comentario

  1. Alatriste

    Damos pena como País. Una tragedía de esas dimensiones y aqui no se sabe todavia nada y lo que destacamos es: si tal politico acude o no a un acto y lo mas tristes que por primera vez las asociaciones van juntas.. Luego vemos lo de FRANCIA y es mejor no comparar

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