
La ministra de Fomento, Ana Pastor, ha inaugurado hoy el tramo Solares-Torrelavega de la Autovía de Cantábrico (A-8), que culmina la «vertebración» de la Cornisa Cantábrica y que «ha dejado de ser una promesa de futuro para ser una realidad de presente», según ha remarcado.
La ministra lo ha dicho durante un acto al que han asistido, entre otros, el presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, y en el que ha destacado que con la puesta en servicio de estos dos tramos de la vía a su paso por Cantabria, Solares-La Encina y La Encina-Torrelavega, se completa la Autovía del Cantábrico, una infraestructura en la que se han invertido en esta legislatura un total de 675 millones de euros.
La ministra ha señalado que esta autovía de casi 500 kilómetros «mejora notablemente» las comunicaciones interiores y permite la conexión con Europa por la frontera francesa a través de Irún.
También ha subrayado que la puesta en servicio del trazado pendiente en Cantabria de la A-8, con una inversión total de 276 millones de euros, supondrá una mejora para los usuarios de la autovía A-67 entre Torrelavega y Santander y los de la S-10 de acceso por el este a la capital cántabra.
El presidente cántabro, Miguel Ángel Revilla, se ha congratulado de que «por fin» se haya «reparado una deuda histórica», pero ha recordado que las obras de esta infraestructura se han prolongado durante décadas, con «planificaciones desastrosas» y «actuaciones incomprensibles».
