A propósito de las condiciones dadas a conocer por la CUP para dar su apoyo a la formación de gobierno en Cataluña, Soraya Sáenz de Santamaría ha dicho que le resulta «llamativo» que se pretenda hacer general un programa rechazado con su voto por la mayoría de los ciudadanos.
El Gobierno llama a la responsabilidad en Cataluña y apela a reflexionar sobre las consecuencias de que una fuerza minoritaria, anticapitalista y antisistema, con sólo el 8% del apoyo del electorado, es decir, con 300.000 votos, consiga imponer su programa en contra de lo que votaron la mayoría de los catalanes.
La vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, apeló directamente al presidente en funciones de la Generalidad y aspirante a la reelección, Artur Mas, y le exigió que no se venda a la CUP para conseguir su objetivo personal de sobrevivir políticamente.
«Apelo a la responsabilidad», sentenció antes de recordar que el historial de Mas incluye la fractura de la sociedad, la quiebra de la coalición que presidía y cosechar sus peores resultados después de volver a adelantar las elecciones autonómicas. El Ejecutivo advierte de que para conseguir gobernar no se puede someter a los catalanes a un programa de «desobediencia al marco de convivencia», porque eso es a fin de cuentas lo que significa, a su juicio, la exigencia de desobediencia a la legalidad que ha puesto la CUP sobre la mesa.
Sáenz de Santamaría recordó que nadie está por encima de la ley y que no someterse a este principio tiene consecuencias también para todo el mundo, sea quien sea. Que respete la democracia y las reglas de convivencia, y que actúe con responsabilidad para no complicar aún más la situación política en Cataluña. «No le ha bastado con quebrar a la sociedad catalana, romper su propio partido y violentar la ley; ahora parece que quiere plegarse a un programa de una minoría que no ha sido respaldado por la ciudadanía catalana», señaló Santamaría tras el Consejo de Ministros.

