Grupo Reybesa gana el X Premio Empresa Familiar Navarra de ADEFAN
La Asociación para el Desarrollo de la Empresa Familiar de Navarra (ADEFAN) ha concedido su X Premio Empresa Familiar Navarra a Grupo Reybesa. Dicha firma, ubicada en Orkoien, es distribuidora de referencia en la Comunidad Foral de carretillas elevadoras Linde, soluciones de almacenaje y equipos de manipulación de mercancía, así como de soluciones intralogísticas y maquinarias de limpieza industrial automatizadas. Grupo Reybesa suma 180 profesionales, cuenta con cuatro centros de trabajo en Navarra que superan, en su conjunto, los 18.000 metros cuadrados y, además, dispone de 60 talleres móviles.
Iñaki Ecay, presidente de ADEFAN, explica la concesión de este reconocimiento como «un guiño al apoyo y acompañamiento que la empresa familiar ha prestado desde siempre a la industria de Navarra». «Nuestro sector industrial es uno de los grandes activos de la Comunidad foral y queremos contribuir a visibilizar y reconocer el papel de las familias empresarias que lo impulsan. La familia Redín, al frente de Grupo Reybesa, representa ese compromiso con el territorio, a través de una trayectoria marcada por la continuidad del proyecto familiar, la capacidad de innovación y las inversiones para seguir creciendo y generando empleo en Navarra», señala.
También Ecay menciona, como otra de las razones de este galardón, “el ejemplar proceso de relevo generacional” realizado por la firma. Así, manifestó que “Grupo Reybesa no solo ha sido fiel al proyecto original de su fundador, Telesforo, con el apoyo inestimable de su mujer, María Ángeles, sino que sus cuatro hijos (Fernando, Enrique, Iñigo y Diego) han sido consecuentes con los valores que definen y caracterizan a nuestras organizaciones: compromiso con el legado, visión a largo plazo, cuidado de las personas que forman parte de la organización y la generación de un negocio sostenible en el tiempo que redunde en empleo y riqueza para clientes, proveedores, empleados y la sociedad en general”. Unas declaraciones ratificadas por Leire Alemán, vocal de la Junta Directiva de DEFAN, presente en el momento en que se comunicó la concesión del galardón a la compañía.
Grupo Reybesa, por su parte, presenta una trayectoria de consolidación y crecimiento continuado dentro de su sector desde su fundación en 1982. Trasladado a “grandes cifras”, de las tres personas que la originaron ha pasado a conformar un equipo humano altamente cualificado formado por 180 profesionales. El último gran logro es la consolidación de Autocar, su filial en robótica y de automatización, cuya nueva nave con una inversión superior a los 6 millones de euros fue inaugurada en 2025 y que le ha permitido ampliar su área de actividad fuera de la Comunidad foral. “Afortunadamente, la empresa no ha hecho más que crecer. Es verdad que con mucho esfuerzo, dedicación y, también, con un millón de problemas que nos han unido mucho. Creo que esa ha sido la clave que nos ha traído hasta aquí y la que, esperemos, nos mantenga para el presente y el futuro”, resume Fernando Redín, director comercial de Grupo Reybesa. Al mismo tiempo, traslada el agradecimiento de su familia por un reconocimiento que les ha hecho “especial ilusión”. “Es cierto que hemos sido premiados en muchas ocasiones por Linde como uno de los mejores distribuidores de su marca en el ámbito peninsular, pero ser galardonado en tu casa siempre tiene un valor especial”, añade.
La entrega del X Premio Empresa Familiar Navarra, patrocinado por CaixaBank y en el que colabora ARPA Abogados Consultores, será el próximo 6 de noviembre, viernes, en el Hotel Castillo Palacio de Gorraiz en el marco de un almuerzo con los asociados de ADEFAN.
Dicho galardón busca, en concreto, reconocer aquellos negocios familiares de la Comunidad Foral que han destacado por realzar como valores propios el arraigo al territorio y la vocación de permanencia. También se valora la evolución seguida por la empresa premiada, su compromiso con el empleo, así como otros elementos propios que definen el modelo de empresa familiar, como la reinversión de los beneficios en el negocio, el sacrificio o la ilusión constantes de sus familias empresarias.
Grupo Reybesa es el último en sumarse a la relación de empresas familiares navarras reconocidas con este premio. Un listado del que ya forman parte Mainate (2025), Bodegas Ochoa (2024), Goikoa (2023), el consorcio empresarial de la familia Antoñanzas (2022), Ventas de Ulzama-Grupo Castillo de Gorraiz (2021), Grupo Enhol (2019), Conservas El Navarrico (2018), Grupo Basarana Las Cadenas, antigua Hijos de Pablo Esparza (2017) y Viguetas Navarras (2016).
DEL NACIMIENTO SUI GENERIS A LA CONSOLIDACIÓN
La historia de Grupo Reybesa arranca en 1982. Telesforo Redín llevaba veinte años en Caterpillar, donde había abierto mercado en Navarra y La Rioja vendiendo maquinaria de obra pública. Ese año, con tres hijos, decidió dar el paso. “Aquí hay que poner una empresa. Pedí la cuenta, un dinero por adelantado, que me dieron pensando que iba a montar una gasolinera, y con eso empezamos”, recuerda.
Fueron tres personas las que pusieron en marcha el proyecto, con una primera sede en la calle Sadar de Pamplona. La venta de carretillas era entonces el corazón del negocio. Por recomendación de Linde, la firma incorporó después un taller propio para, como explican en la casa, “cerrar el círculo”. Aquella decisión trajo consigo la primera gran inversión. En 1994, Reybesa se trasladó al polígono Noáin-Talluntxe con una plantilla que rondaba ya los diecisiete empleados.
Cuatro años más tarde, en 1998, la empresa sumó el alquiler a la compraventa de maquinaria. Sus tres primeras carretillas en alquiler fueron para un proveedor de Volkswagen instalado también en Talluntxe. “Fue otro hito importante, porque antes solamente comprábamos y vendíamos. El alquiler nos aportó, en ese sentido, estabilidad financiera, sobre todo”, apunta Fernando Redín.
Ese crecimiento, por otro lado, corrió en paralelo a la llegada de la segunda generación a la sociedad. El propio Fernando se incorporó en 1988, con dieciocho años, para vender carretillas. Su hermano Iñigo lo hizo en 1993, directamente al taller. “Barriendo, limpiando, pintando… Me tocó de todo”, rememora. Enrique, por su parte, aterrizó en 1997 en la administración, tras estudiar ADE y pasar un año en la central de Linde en Barcelona. El último en llegar fue Diego, en los primeros años de la década de los 2000. “Nos fuimos recolocando cada uno en un sitio, de una forma muy natural y sin forzar a nadie. Pero luego nos supimos contagiar del compromiso y de las ganas de trabajar”, explica este último.
TUDELA Y VOLKSWAGEN NAVARRA
Con el cambio de milenio, Grupo Reybesa abrió su delegación de Tudela que acaba de cumplir 25 años de actividad. Hasta entonces, los mecánicos atendían a las cooperativas de la Ribera de Navarra desde Pamplona. De esta forma, la compañía empezó a consolidar su presencia en una zona donde cuenta con una cartera de clientes “muy importante” encabezada por empresas familiares de referencia como Grupo Virto o Congelados de Navarra. Y, en 2003, llegaron las instalaciones de Arazuri-Orkoien, a las que en 2007 se sumó una segunda nave dedicada a reacondicionar las máquinas usadas del parque de alquiler para darles una segunda vida.
El relevo al frente de la empresa, entretanto, se fue fraguando sin estridencias. Telesforo propuso un día a su primogénito dejar la parte comercial en la Ribera para centrarse en la gestión. “Oye, Fernando, ya va siendo hora de que pongas un comercial aquí en la Ribera y tú te dediques un poco a la gestión”, le dijo. De esta forma, el fundador se jubiló en el año 2000, a los 64 años, con Iñigo ya en el taller, Enrique en la administración y Fernando al frente de la parte comercial. “Que dejara su legado en nuestras manos demuestra el nivel de confianza que tenía en nosotros, algo por lo que estamos especialmente agradecidos”, subrayan.
No obstante, el gran salto llegó en 2009 con la entrada de Reybesa como proveedor de Volkswagen Navarra. “Trabajar con una empresa de este tipo te obliga a madurar, a plantearte las cosas de otra forma”, reconoce el mayor de los hermanos Redín. De ese contacto nació la idea de la automatización que la empresa familiar concretó en 2020 en su filial Autocar. Precisamente, esta última marca el rumbo futuro de la compañía, ya que la ha llevado a desarrollar proyectos en Valladolid o Valencia.
A esa línea han incorporado, como novedad más reciente, la comercialización de soluciones de limpieza automatizada de Pudu y Nilfisk. Unas máquinas que, como recordaron los hermanos Redín, ya incorporan inteligencia artificial y se coordinan entre sí. “Así, si una barredora detecta un charco en un supermercado, avisa automáticamente a la fregadora para que lo recoja”, explica el director comercial de la empresa.
Finalmente, la familia mira ya a la llegada de la tercera generación. Son ocho nietos y algunos han empezado a asomarse al día a día de la empresa. “No les vamos a obligar. Que les vaya sonando lo que es una empresa familiar, lo bonito, los problemas. No hay que ocultar nada. Y luego, que decidan”, concluye Enrique Redín.
La Asociación para el Desarrollo de la Empresa Familiar de Navarra (ADEFAN) agrupa a más de 175 empresas de la Comunidad Foral, de una amplia variedad de sectores. En conjunto, facturan más de 4.000 millones de euros y generan más de 16.000 empleos. ADEFAN trabaja para fortalecer el presente y el futuro de la empresa familiar en Navarra. Para ello, impulsa la formación, la conexión y la representación de las familias empresarias que piensan a largo plazo. Promueve, asimismo, el intercambio de experiencias con otras asociaciones territoriales de empresa familiar.

