

El Tesoro Público ha vendido 4.463,6 millones de euros en las dos subastas de deuda a medio y largo plazo que ha celebrado este jueves. El organismo ha situado el interés de los bonos a 5 años ligados a la inflación europea en negativo por primera vez en la historia: cobra a los inversores por venderles este papel. Por contra, en las otras referencias ha elevado el interés, especialmente en el bono a 10 años, donde ha pasado del 1,282% al 1,882%, en línea con la rentabilidad en el mercado secundario.
En concreto, el Tesoro ha colocado 885 millones en los bonos a cinco años ligados a la inflación europea, con vida hasta el 30 de noviembre de 2019. La demanda ha sido de 1.510,02 millones, por lo que ha superado en 1,71 veces lo vendido (menos que en la anterior subasta, cuando fue de 2,58).
Pese a ello, el organismo ha bajado considerablemente los intereses que ha ofrecido a los inversores para colocar este papel hasta el punto de que los ha situado en negativo. En concreto, el tipo medio ha pasado del 0,148% al -0,286% y el marginal ha pasado del 0,187% registrado en febrero al -0,250%.
Estos bonos se diferencian en que su principal evoluciona según el Indice de Precios al Consumo Armonizado (IPCA), excluido el tabaco. Así, a diferencia de un bono ordinario, que todos los años paga un cupón fijo, el bono ligado a la inflación va creciendo porque el principal aumenta con los precios. El Tesoro empezó a emitir este tipo de bonos el año pasado y en 2015 ha decidido hacerlo de forma recurrente.
