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Albert Rivera afirma que Navarra debe recuperar su liderazgo industrial con una fiscalidad atractiva y un marco regulatorio estable
José Manuel García-Margallo advierte sobre el proteccionismo y aislacionismo en la política de Donald Trump
El fundador y expresidente de Ciudadanos, Albert Rivera, aseguró esta mañana en Pamplona que Navarra ha desempeñado históricamente un papel industrial clave en España, “sin embargo, en los últimos años, esta posición se ha visto algo debilitada”. “En el ámbito fiscal, el convenio foral debería ser una herramienta para fortalecer la competitividad de la región. Contar con un sistema fiscal propio es una ventaja que debería aprovecharse para impulsar el crecimiento y no para limitarlo. En este sentido, la administración pública y el gobierno enfrentan un importante desafío fiscal”, apuntó.
Rivera también señaló que actualmente el mundo empresarial enfrenta tres grandes desafíos que, a su vez, representan oportunidades clave. “En primer lugar, la aceleración tecnológica obliga a las empresas, especialmente a las pymes, a adaptarse para mejorar productividad y competitividad en un mercado global. En segundo lugar, la gestión del talento se vuelve crucial en un entorno laboral cambiante, donde la formación, el liderazgo y la retención de profesionales marcarán la diferencia. Y en tercer lugar, los cambios geopolíticos y regulatorios exigen a las empresas mantenerse informadas y preparadas para tomar decisiones estratégicas acertadas”, aseguró.
El expresidente de Ciudadanos también manifestó que a nivel nacional, España afronta tres reformas urgentes, “el reto generacional, con la sostenibilidad de las pensiones, el empleo y la natalidad como ejes centrales; la modernización de la Administración Pública para reducir la burocracia y mejorar la eficiencia; y una transformación educativa que prepare mejor a los jóvenes para el mundo laboral”.
El encuentro organizado por Management Activo y patrocinado por Cajamar y Crédito y Caución, bajo el título ‘Desafíos socioeconómicos para el futuro’, contó también con la intervención del exministro de Asuntos Exteriores y de Cooperación, José Manuel García-Margallo.
García-Margallo apuntó que para comprender a Donald Trump, es fundamental partir de la premisa de que su enfoque se basa en una política transaccional y aislacionista. “Su mensaje es claro, Estados Unidos no intervendrá militarmente en regiones donde sus intereses directos no estén en juego. Esto implica que en zonas de conflicto como la frontera sur de Europa, el Magreb o Afganistán, serán los europeos quienes deban resolver sus propios problemas sin esperar la intervención estadounidense”, sostuvo.
El exministro además explicó que otro de los objetivos de Trump es reducir el déficit comercial con aquellos países que considera responsables del desequilibrio, incluyendo a sus aliados europeos. “Sin embargo, imponer aranceles podría desatar una guerra comercial, generando represalias de los países afectados”, apuntó García-Margallo.
Los ponentes también analizaron si la globalización ha llegado a su punto final o si, en cambio, está adoptando nuevas formas de evolución. Asimismo, debatieron sobre la necesidad de que Europa reconsidere su postura pacifista ante el aumento de las tensiones geopolíticas, evaluando si un mayor gasto en defensa es esencial para su seguridad. Por último, examinaron el progreso en la implementación de la Agenda 2030, reflexionando sobre si las medidas actuales son suficientes o si es necesario adoptar nuevas estrategias para acelerar el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

