El fallido órdago que el PP lanzó en la pasada renovación del Estado de alarma en este país, parece que para la próxima va a ser una realidad. Ya no habrá abstención. Casado votará no al estado de alarma en su 5ª prórroga y ante la negativa de Sánchez a un «Plan B” para el estado de alarma y confinamiento de los ciudadanos, ha presentado el «plan B”.
En cualquier caso una prórroga que cuenta, anunció Arrimadas, con el apoyo negociado con Ciudadanos, a pesar de que Villacís asegurara que no habrá una moción de cesura a Ayuso o Almeida.
Un nuevo Estado de alarma que, a todas luces, irá completando el mes y medio que anunció Sanchez cuando propuso la 4ª prórroga.
Por lo que queda un mes, ni más ni menos. 30 días para que Sánchez y Gobierno hagan y deshagan a su antojo, concediendo a sus acólitos lo que no se concede -o niega- al resto.
De todas formas, si algo empieza a caracterizar el momento en el que vivimos es la banalización de la muerte.
Mientras tanto, las terrazas llenas. El buen tiempo anima, sin conocer si es o no obligatorio el uso de mascarillas.

