De izq a der: El secretario general de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), José Ángel Gurría; la directora general del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde; el presidente de Laos, Bounnhang Vorachit; el presidente del Consejo de la Unión Europea, Donald Tusk; el primer ministro de Papua Nueva Guinea, Peter O’Neill; el primer ministro italiano, Matteo Renzi; el presidente de Sri Lanka, Maithripala Sirisena; la canciller alemana, Ángela Merkel; el presidente de Chad, Idriss Deby; el presidente de EE.UU., Barak Obama; el primer ministro japonés, Shinzo Abe; el presidente francés, Francois Hollande; el presidente indonesio, Joko Widodo; el primer ministro británico, David Cameron; la primera ministra de Bangladesh, Sheikh Hasina; el primer ministro canadiense, Justin Trudeau; el primer ministro de Vietnam, Nguyen Xuan Phuc; el presidente de la Comisión de la Unión Europea, Jean-Claude Juncker; el secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon; el presidente del Banco Mundial, Jim Yong Kim, y el presidente del Banco Asiático de Desarrollo, Takehiko Nakao, en la foto oficial en la Cumbre del G-7, hoy, en Ise-Shima en Shima, Mie, (Japón).
Ise-Shima (Japón), 27 may (EFE).- El G7 adoptó hoy un plan antiterrorista que incluye elevar el nivel de la seguridad en aeropuertos, y señaló además su preocupación por las últimas provocaciones de Corea del Norte o las disputas territoriales en el Mar de China Oriental.
El terrorismo ocupó gran parte de la agenda de seguridad y de exteriores de la cumbre del Grupo de los Siete que concluyó hoy en el parque natural de Ise-Shima (centro de Japón), la primera celebrada en Asia en ocho años, y que como tal también concedió especial relevancia a los puntos calientes en este continente.
En la declaración adoptada al término de la cumbre, el Grupo de los Siete alerta sobre «el preocupante aumento del número de ataques terroristas, especialmente aquellos perpetrados en lugares vulnerables debido a su acceso abierto o a las barreras limitadas de seguridad».
Ante esta «urgente amenaza para la seguridad global», los líderes del G7 piden «hacer mayores esfuerzos coordinados y a nivel colectivo», que además de a las autoridades nacionales, incluyan al sector privado, a organizaciones civiles y a la sociedad en su conjunto, según el texto.
El texto también denuncia «las atrocidades y los abusos de los derechos humanos» por parte de Estado Islámico (EI), Al Qaeda y otras organizaciones terroristas», que suponen «un serio desafío para la paz, la seguridad y los valores compartidos por la comunidad internacional».
Asimismo, alertan sobre «la explotación de internet y de las redes sociales en todo el mundo para propósitos terroristas, de extremismo violento y otros fines criminales, como la captación y financiación de organizaciones de este tipo».
Ante este panorama, los líderes han decidido incrementar el intercambio de información entre los servicios nacionales de inteligencia y organizaciones internacionales como Interpol.
En particular, señalan la importancia de compartir de datos sobre documentos de identidad y pasaportes perdidos y robados, tráfico de armas y sobre los trayectos aéreos o controles fronterizos de personas que hayan sido investigadas por su supuesta vinculación a organizaciones terroristas.
En la misma línea, el G7 señala la necesidad de «incrementar la seguridad del transporte aéreo» a través de «medidas, procesos y equipamientos que vayan más allá de los estándares actuales para responder al actual nivel de amenaza terrorista»
«Necesitamos reforzar la vigilancia en los aeropuertos y en otros lugares públicos con mucho tránsito de personas. Es una de las lecciones que debemos aprender de atentados como los de París, Bruselas o Yakarta», afirmó el presidente francés, François Hollande, en una rueda de prensa al término de las reuniones.
El G7 también recalcó su rechazo a pagar rescates a organizaciones terroristas, lo que supone «una de sus principales vías de financiación» y «un incentivo para que continúen los incidentes de secuestros de ciudadanos».
Asimismo, durante sus discusiones sobre exteriores y seguridad los líderes expresaron una nueva condena a Corea del Norte por su ensayo nuclear realizado en enero y los posteriores lanzamientos con tecnología de misiles balísticos.
Los líderes recalcaron que estas acciones «suponen una grave amenaza para la paz y la seguridad internacionales», y urgieron a este país a «resolver las preocupaciones de la comunidad internacional».
El texto enfatiza la importancia de evitar «acciones unilaterales que puedan incrementar las tensiones y el uso de la fuerza o la coerción para resolver disputas, recurriendo en su lugar medios pacíficos como los procedimientos judiciales o de arbitraje».
Aunque este punto es una clara alusión a la pujanza marítima de Pekín en la región, el documento final no incluye ninguna mención concreta a China ni a sus movimientos en la zona como la construcción de islas artificiales o plataformas de misiles, lo que según los analistas pretende evitar las críticas del gigante asiático.
En cualquier caso, Pekín se dio por aludido y aseguró estar «fuertemente insatisfecho» con la decisión del G7 de subrayar su «preocupación» sobre la situación en los mares de China Meridional y de China Oriental.
El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de China, Hua Chunying, pidió hoy que el grupo adopte «una postura neutral, mantenga su compromiso de no tomar posiciones en asuntos territoriales y pare de hacer consideraciones irresponsables».
«Nuestra soberanía (en esas aguas) es legítima y está por encima de cualquier reproche», añadió. EFE
Antonio Hermosín

