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Manel del Castillo: “Detrás de las listas de espera hay un problema de organización, productividad y falta de incentivos”

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Manel del Castillo: “Detrás de las listas de espera hay un problema de organización, productividad y falta de incentivos”

El experto en gestión sanitaria defendió en el Colegio de Médicos de Navarra un modelo basado en la autonomía de los profesionales y advirtió que la sanidad pública “no se defiende con soflamas, se defiende haciéndola funcionar”.

Manel del Castillo, presidente el Comité de Evaluación, Innovación y Reforma Operativa del Sistema de Salud (CAIROS) en Cataluña, defendió en el Foro Voces Expertas del Colegio de Médicos de Navarra que “las listas de espera no se resolverán únicamente con más recursos. Requieren revisar en profundidad cómo está organizado el sistema sanitario. No hay recetas mágicas, pero sí soluciones organizativas”.

Del Castillo relacionó las demoras con el envejecimiento y el aumento de la cronicidad, pero también con problemas organizativos y de productividad del propio sistema. Puso el foco especialmente en la burocracia que soportan los profesionales sanitarios y recalcó que en Atención Primaria el 40% de la actividad de un médico es burocrática.

Como ejemplo, explicó el modelo que están desarrollando en Cataluña dentro del proyecto CAIROS, basado en una Unidad Básica Asistencial formada por médico, enfermera y administrativo, con un profesional administrativo de referencia que asume tareas que pueden descargar de trabajo burocrático la consulta médica. A su juicio, “detrás de la lista de espera hay algunos problemas de desajuste. Pero sobre todo hay un gran problema de organización, de productividad y de falta de incentivos”. Por ello, planteó avanzar hacia modelos “más autónomos” y con incentivos vinculados “no por actividad sino por resultados”.

“Hay que recuperar el profesionalismo”

La reforma organizativa que plantea Del Castillo tiene, además, un elemento central: devolver capacidad de decisión a los profesionales sanitarios. “Aquí la clave es que hay que recuperar el profesionalismo. La medicina o la enfermería no es un oficio, es una profesión y requiere involucrar al profesional, y darles capacidad de auto organizarse y confianza”, explicó. Su propuesta se resume en una tríada: confianza, responsabilidad y autonomía. “Nosotros confiamos en los profesionales y a cambio les pedimos responsabilidad. No pedimos nada más. En contra de lo que tenemos ahora, que es control, les damos autonomía”, afirmó.

En este sentido, defendió que los equipos sanitarios deben poder organizarse atendiendo a las necesidades de su población y ser evaluados fundamentalmente por los resultados. “No queremos saber cómo se organizan las consultas, lo que queremos es que los resultados sean los adecuados, que sean accesibles, que tengan buenos resultados clínicos y que los pacientes estén contentos”, señaló.

Navarra ante la reforma sanitaria

Preguntado por la posibilidad de aplicar estas ideas en Navarra, en un momento en el que la Comunidad Foral aborda una nueva Ley de Salud, Del Castillo defendió que no es necesario esperar a una gran reforma estatal para comenzar a introducir cambios organizativos. Su experiencia en Cataluña se basa en lo que denomina “radicalismo selectivo”: actuar de forma profunda en determinados centros, medir los resultados y extender posteriormente aquello que funciona.

En Cataluña, señaló, han seleccionado 27 centros de Atención Primaria de los 370 existentes para desarrollar este modelo. En ellos se están aplicando 25 medidas. “Lo que funcione bien lo escalaremos y lo que no, lo corregiremos”, indicó. Su conclusión para afrontar la reforma sanitaria es pasar del diagnóstico a la acción: “Sabemos cuál es el problema y cuál es la terapia. Ahora convendría que empezáramos a tratar al paciente”.

“La sanidad pública no se defiende con soflamas”

Del Castillo situó el debate sobre las listas de espera y la organización sanitaria dentro de una preocupación más amplia por el futuro del Estado de Bienestar. A su juicio, el sistema sanitario español conserva fortalezas importantes, pero está sometido a problemas crecientes de accesibilidad, fragmentación y organización. “Tenemos todavía un gran sistema sanitario. Yo soy crítico con el sistema, pero hay que valorar y reconocer lo que funciona. Y cuando estás gravemente enfermo, sabemos que el sistema público es el mejor”, afirmó.

Precisamente por ello considera necesario actuar antes de que el deterioro de determinados servicios termine debilitando el respaldo social al modelo “porque corremos el riesgo de que cada vez más ciudadanos recurran a la sanidad privada para evitar las demoras y que se debilite progresivamente la confianza en lo público. Y detrás de los pacientes, que ya se están yendo, se marcharán los médicos”, afirmó.

Lanzó una advertencia especialmente dirigida a quienes defienden la sanidad pública: “Los que somos apasionados de lo público nos hemos de convertir en rebeldes. Rebeldes, que estemos dispuestos a reformar. La sanidad no se defiende con soflamas, se defiende haciéndola funcionar”.

Ante este escenario, su llamada final fue a “huir de la burocracia” y asumir que la transformación del sistema sanitario es una tarea pendiente para las próximas generaciones: “Quienes defendemos lo público somos los primeros que tenemos que ser conscientes de que esto tiene que cambiar radicalmente”, concluyó.

Pie de foto:

Julio Duart (secretario del Colegio de Médicos de Navarra), Manel del Castillo y Alberto Lafuente (moderador y vicepresidente del Colegio de Médicos de Navarra).

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