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La Asociación 31 Enero Tercios propone ubicar el monumento a los Tercios Españoles frente al Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial y no en la Castellana
El cambio de ubicación propuesto en Madrid con respecto al emplazamiento inicialmente planteado para el monumento a los Tercios resta -en opinión de la Asociación 31 Enero Tercios, entidad promotora de la idea- visibilidad y relevancia al homenaje que se busca con este conjunto escultural en recuerdo a aquellos hombres y mujeres anónimos que situaron España a la cabeza del mundo y que hasta el momento carecen de reconocimiento alguno.
El Ayuntamiento de Madrid presidido por José Luis Martínez-Almeida recibía en julio de 2019 información de la mano de la Fundación de Arte e Historia Ferer-Dalmau sobre la iniciativa de la Asociación 31 Enero Tercios para erigir en Madrid un monumento a los Tercios Españoles. La Asociación 31 Enero Tercios considera este conjunto escultórico entre sus objetivos fundacionales -nació en 2017- y ya había recogido en 2018 casi 22.000 firmas a través de la plataforma change.org en apoyo a estetributo a los Tercios españoles. Concretamente, en la propuesta inicial se sugería emplazar el monumento en los jardines situados en la falda de la colina sobre la que se asienta la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de la Universidad Politécnica de Madrid, pero la Comisión de Calidad del Paisaje Urbano del Ayuntamiento de Madrid consideró que este lugar no era viable y planteó entre otras alternativas el cruce del Paseo Castellana número 122 con la Calle Hermanos Pinzón, lugar que parece ser el elegido para Madrid y que no entusiasma a varias entidades implicadas en este proyecto.
Ambas localizaciones -la primera propuesta y rechazada por no viable y la segunda, la que se considera finalmente – se sitúan en el Paseo de la Castellana, pero la falta de viabilidad del lugar sugerido en un primer momento ha derivado en otro espacio totalmente inadecuado porque carece de “contextualización alguna” y “se encuentra en un lateral, detrás de una marquesina de autobús y con las esculturas mirando a los edificios residenciales de la zona, es decir, mirando a la pared”.
Por esta razón, la Asociación Cultural 31 Enero Tercios se animó a buscar una localización alternativa para el colosal conjunto escultural que ha cobrado forma de la mano de los artistas Salvador Amaya y Augusto Ferrer-Dalmau. El monumento se compone de cuatro estatuas – un arcabucero, un piquero, un abanderado y su capitán- y su altura total sería de 6,30 metros. Ha sido financiado en gran parte por suscripción popular y en la Asociación Cultural 31 Enero Tercios buscan “un sitio acorde con la historia que representa y el esfuerzo de más de un millar y medio de particulares, así como empresas e instituciones, no vale cualquier sitio y de cualquier manera”.
Un monumento grandioso financiado por suscripción popular y que merece un espacio a su medida
Para la Asociación 31 Enero Tercios la solución llegó en la primavera de 2026 con una propuesta “inmejorable” del Ayuntamiento de San Lorenzo de El Escorial para situar el monumento “en la zona de la lonja del Real Monasterio, frente a su puerta principal y con la escultura mirando y ‘custodiando’ las puertas del monasterio y la basílica”, un lugar adecuado (en su opinión) “por la historia del monasterio y las personalidades allí enterradas relacionadas con los Tercios”.
El debate está servido entre las entidades implicadas (organizan Asociación 31 Enero Tercios; Fundación de Arte e Historia Ferrer-Dalmau; Asociación Amigos del Camino Español de los Tercios, y Fundación Tercio de Extranjeros, y colaboran aportando así como respaldan la iniciativa la Asociación de Hidalgos; Casa de Alba; la Asociación de Suboficiales y de otros empresarios civiles encabezados por Abelló, Fundación de la Nobleza, y un largo etcétera).
Los artistas Salvador Amaya y Augusto Ferrer-Dalmau dan alma a la escultura
Los Tercios fueron durante varios siglos (del XVI al XVIII) un elemento esencial de la política exterior española y por su diversidad -en sus filas combatían soldados españoles, alemanes, italianos, suizos y valones- se consideran el germen del ejército europeo.
El escultor Salvador Amaya es responsable del monumento, que está inspirado en un cuadro de Augusto Ferrer-Dalmau titulado “Rocroi, el último Tercio”. Se compone de cuatro estatuas -un arcabucero, un piquero, un abanderado y su capitán- con una altura media de 2,70 metros (sin contar elementos puntuales sobresalientes), sobre un pedestal de piedra de 3,70 metros de altura. Se trata de las figuras más representativas entre los soldados de los Tercios, la unidad de élite que defendía los intereses de España durante los Siglos de Oro. La altura total del conjunto sería de 6,30 metros.

