La Confederación Empresarial Navarra (CEN) ha analizado la información sobre los Presupuestos Generales de Navarra para 2026, un documento que, pese a su carácter expansivo, sigue sin reflejar de forma suficiente el papel clave de la empresa en la creación de riqueza, empleo y bienestar social.
El presupuesto de gasto total del próximo año asciende a 6.741 millones de euros, un 4,8 % más que en 2025, lo que confirma la tendencia creciente del gasto público —un 79 % más que hace doce años—. Sin embargo, esta evolución no se acompaña de una orientación más decidida hacia la actividad productiva. El retorno directo a la empresa apenas alcanza el 3% del total, a pesar de que el tejido empresarial aporta entorno a un tercio de los ingresos públicos.
En relación con el capítulo 1 (destinado a personal de la administración), no podemos obviar que en la última década ha crecido un 73 %. Esta situación dificultad la competitividad del sector privado frente al público y pone de relieve la necesidad de un mayor equilibrio entre empleo público y privado, así como una Administración más ágil y eficiente. Adicionalmente, se ha triplicado el gasto en las empresas públicas con un incremento de un 303% desde 2016 hasta la actualidad.
Se destaca una mayor dotación para I+D+i, que crece casi 5 millones de euros con respecto al año anterior y también se valoran las inversiones en infraestructuras estratégicas, como la Segunda Fase del Canal de Navarra o la línea ferroviaria entre los polígonos de Landaben, que se consideran acertadas y necesarias.
No obstante, preocupa el reparto de los MRR, principalmente dirigidos a fondos públicos en detrimento del sector privado. Un retroceso que desvirtúa el espíritu con el que se diseñaron estos fondos europeos: impulsar la digitalización y modernización del tejido productivo.
Al departamento de Industria se le asigna una dotación presupuestaria de más de 139 millones de euros, con un incremento del 40,9% con respecto al año anterior. Sin embargo, ese incremento no se ve reflejado en las principales convocatorias de ayudas a la inversión de las empresas que, año tras año, se demuestran insuficientes frente a la elevada demanda empresarial. Se considera que estas partidas deberían haberse ampliado en la misma proporción que el presupuesto actual del departamento.
Se valoran los avances en Derechos Sociales, con más ayudas al autoempleo y al relevo generacional. CEN considera necesario añadir la implantación de la cuota cero para nuevos autónomos, una medida asumible y de alto impacto para frenar la disminución de trabajadores por cuenta propia en Navarra, que en seis años ha perdido más de 1.000, a diferencia del resto de España.
En definitiva, desde CEN, se sigue solicitando una visión más enfocada en el impulso de la empresa que se siente vulnerable en estos momentos, fortaleciendo la competitividad y la inversión privada. Navarra dispone de una herramienta fiscal propia que debe aprovecharse para atraer inversión, capital y talento, garantizando así el bienestar futuro de toda la sociedad.
En palabras de Manuel Piquer, presidente CEN: “Defender al empresariado navarro no es una posición, es una responsabilidad. Solo fortaleciendo a nuestras empresas podremos seguir sosteniendo la joya que tiene Navarra con su tejido industrial y empresarial”.

