Casi al final de la misa por el Jubileo de los catequistas y antes de rezar el Ángelus, el Papa no olvidó la apremiante actualidad.
Sus pensamientos se dirigieron en particular a Asia, donde «un tifón de fuerza excepcional ha azotado – afirmó – varios territorios asiáticos, en particular Filipinas, la isla de Taiwán, la ciudad de Hong Kong, la región de Guangdong y Hainan».
El tifón Ragasa, que según los expertos es el más fuerte registrado durante el año en curso, ha obligado a evacuar a más de dos millones de personas sólo en Guangdong.
Además de los enormes daños, inundaciones, cortes de electricidad y deslizamientos de tierra, ha causado al menos veinticinco muertos en Filipinas y catorce en Taiwán. Las autoridades vietnamitas ordenaron evacuaciones masivas ante la llegada del tifón, con vientos de hasta 133 km/h y riesgo de inundaciones. Benedetta Capelli – Ciudad del Vaticano

