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A España no le tocó la lotería, pero sí el “gordo”, el fugado y el doctor No

 

Mientras el Cono Sur americano sigue apuntando bien y el nuevo presidente argentino Javier Milei ya tomó posesión y tardó una semana en tomar sus primeras medidas regeneradoras, Chile tumbaba el domingo el segundo intento –quinto desde 2020– de reformar la Constitución, del ultraderechista Partido Republicano, como hace poco más de un año lo hacía con el del otro extremo, manteniendo vigente la del dictador Augusto Pinochet de 1980. A este paso, cualquier día recuperamos aquí los Principios Fundamentales del Movimiento y vuelta a empezar.

Y, lo nuestro, empezaba con los ecos del “pacto de los encapuchados” con BILDU, regalando una moción de censura que le daría la alcaldía de Pamplona a los filoetarras, en detrimento de la actual regidora de UPN, que sacaron a la calle a más de diez mil pamploneses y donde no faltó la cúpula del Partido Popular, con Alberto Núñez Feijoo a la cabeza. No podía faltar la declaración del ya rey del exabrupto, Óscar Puente –¡qué fiesta sin la tía Juana!–, que dijo del partido abertzale que “Es un partido democrático que ha cumplido con las reglas de nuestro país y que tiene todo el derecho de participar de la vida democrática como el que más, por tanto no entiendo la manifestación”. Tan “democrático” que los terroristas a los que ahora representa este “partido progresista”, dejaron cuarenta y dos cadáveres en Navarra.

Se despejó la incógnita del supuesto “deseo” de reunirse con el líder popular apuntado por el sátrapa de la Moncloa, que al final se celebró el pasado viernes, después de que, la todavía viceprimera, Nadia Calviño, perdiera una nueva ocasión de callar y se desahogara en su despedida del desgobierno Frankenstein, con una pose mitinera que no se le conocía mucho: “El señor Feijoo ya está llegando tarde. Y es de 1º de democracia, y es de 1º de educación: el presidente del gobierno llama a la Moncloa y se va, y se trabaja y se responde cuando el presidente del gobierno Pedro Sánchez tiende la mano para tratar de pasar de la confrontación al diálogo”. Todo eso después de que el presimiente, ahora también “albañil”, manifestara su intención de levantar un muro para que no gobierne la derecha y de que ese “demócrata” diera ejemplo de lo contrario al irse del parlamento europeo dándole la espalda al portavoz del GPP que respondía a su acusación de nazi, aparte de sus concesiones partidos muy poco demócratas.

Recordemos que en el último show presidencialista del miércoles, con ese tono paternalista del Fray Perico que representa cuando habla en público, le transmitía a Núñez Feijoo –que no podía evitar una media sonrisa ante tal desparpajo– la necesidad de “llegar a acuerdos”, con este brindis y su chulería característica: “Diálogo, cuando quiera, como quiera, sobre lo que quiera y donde quiera. Pero diálogo y no berrinche”. No tardó mucho el presidente del PP en coger el guante: “Como quiera: Sin mediador. ¿Le parece a usted bien reunirse sin mediador conmigo, señor Sánchez?”, mientras el aludido, cobarde, bajaba la mirada en su escaño, distraído con cualquier cosa. Continuaba Feijoo: “Donde quiera: En Ginebra, no, en el Congreso de los diputados. ¿Cuándo? El próximo viernes. Y ¿cómo? Sin soberbia, sin imposiciones y con un orden del día oficial”. Después de preguntarle si sería capaz de reunirse bajo esas premisas, cerraba su intervención diciendo que “una de las obligaciones del líder de la oposición es acudir cuando le llama la presidencia del gobierno. No le voy a pedir amnistías, ni votos para quien incluya asesinos en las listas ni referéndums de autodeterminación, pero lo que no pienso consentir es que mientras se humilla usted a sus socios, con todo lo que le pidan, siga faltando usted al respeto al primer partido de España”. Esta respuesta me parece que descolocó un poco a Narciso Sánchez que, en un último cruce de palabras le decía a Feijoo “No desisto a que, en un futuro, usted venga al Palacio de la Moncloa. En todo caso, le diré, para usted la perra gorda, nos vemos el viernes en el Congreso de los diputados y hablaremos de lo que usted quiera”, recibiendo la fuerte respuesta del político gallego: “Esto de la perra gorda, no, no, señoría, yo no me hago ilusiones. La perra gorda, para usted, es la que le da BILDU”. Y dentro de esa política de la “perra gorda”, antes de mantener la reunión con el líder del principal partido de la Oposición, el “prolífico” copista doctor Plagio cum Fraude se fue a Barcelona el día anterior para rendir pleitesía al presidente de la Generalidad, Pedro Aragonés García, que seguramente sería su nombre antes de convertirse al nacionalismo radical. Radicalismo que lo llevó a posar sin bandera de España después de la foto conjunta con su sometido del Estado español que, además de darle más prebendas, le dejó caer un posible pacto fiscal, cediéndole el cobro de impuestos, con este brindis: “Quiero recordar que la Agencia Tributaria es algo que está en el Estatuto de autonomía de Cataluña. Está por desarrollar, pero está en el Estatuto. Cuestión distinta es como se materializa. Lo relevante es que, si vamos por esa senda, pues podremos avanzar en la resolución del conflicto político”. Un “Sí, bwana”, como otro cualquiera

Y con esa antesala y la siempre “oportuna” salida de pata de banco del líder de VOX, Santiago Abascal, se producía la anunciada reunión, el viernes, en el Congreso de los diputados, con anuncio previo y sin mediador, en clara antítesis de las que el PSOE celebra con JUNTS. Y es que Abascal, desde su “simpleza” política populista, aconsejaba a Feijoo que no se reuniera, con lo que le hubiera hecho un nuevo favor a su rescatador Sánchez –¿era esa su intención de fondo?, no lo descarten–, y lo habría vendido el socialista como una retirada del PP. ¡Qué distinto habría sido todo si el vasco hubiera asumido el liderazgo de su “jefe natural” después de las elecciones municipales y autonómicas y antes de las generales, en lugar de empezar con los pulsos con el PP y “confundirse” de enemigo! Es lo que suele pasar cuando se antepone el objetivo personal de sobrevivir en política frente al general de expulsar al verdadero enemigo de España.

Afortunadamente, y como era lógico esperar, dada la diferencia de nivel político, Núñez Feijoo se reunía con Pedro I el Mentiroso y comparecía a continuación ante los medios de manipulación masiva, con esta presentación, en clara alusión al día en que se produjo la cita y a la situación que padecemos con esa alianza socialcomunista y nacionalista: “A España no le tocó el gordo, que está reservado para los socios de gobierno y para el independentismo”. Recomiendo escuchar las palabras de Núñez Feijoo para evitar “interpretaciones” como las de esos medios que antes citaba. Y, con esa idea, me voy a permitir hacer un breve resumen de lo más destacado de su comparecencia. Empezó diciendo que fue un “Encuentro oportuno y celebrado de forma adecuada. Oportuno, por respeto y responsabilidad institucional. Un partido constitucionalista como el PP, siempre respeta a la presidencia de gobierno de España”, para decir a continuación, con su fina ironía gallega que “ha respondido a las expectativas, se podía esperar muy poco y hemos conseguido poco”. Dijo después que no había “visto al presidente Sánchez voluntad de rectificación en casi nada y el margen de maniobra para cualquier acuerdo he constatado que es el que dejen los independentistas”. Tras recordar que “el señor Sánchez dijo en su investidura que tenía como objetivo levantar un muro entre los que lo apoyan y los que no estamos de acuerdo con él”, confesó que “para un constitucionalista, llegar a acuerdos con el señor Sánchez es muy difícil”.

Decía después que, en su línea de trabajo, “todo lo que le he trasladado está recogido en un documento con propuestas concretas”, pero “Yo no he recibido ningún papel ni ningún documento”. Desgranó después algunas de las peticiones que le había hecho a Sánchez: “volver al respeto a la igualdad ante la ley de todos los españoles y volver otra vez al Estado de derecho… retirar la ley de amnistía y volver a la senda constitucional; que dé marcha atrás en la moción de censura de Pamplona, en favor de BILDU; neutralidad y profesionalidad en las instituciones del Estado… porque los nombramientos parecen más propios de una agencia de colocación del PSOE que de un gobierno español que se debe a los españoles; el respeto a la profesionalidad de los jueces, magistrados y servidores públicos y que paralice la comisión de investigación que afecta a los magistrados del TS relacionados con el procés. Y me ha dicho que NO”. Lo mismo a la petición de “evitar gastar dos mil millones de euros en la compra del 10% del capital de Telefónica, S. A.”, aunque “está dispuesto a estudiar un cambio en la regulación para poner a Telefónica en condiciones similares al resto de operadoras”.

Respecto al controvertido tema de la renovación del Consejo General del Poder Judicial, tras decirle que “restaurar el respeto a los jueces es imprescindible y, por tanto, esa reforma sin condiciones del reglamento del Congreso, para que quede claro que ni jueces ni fiscales tienen que comparecer en la cámara, por sus actuaciones jurisdiccionales, lo entendía como requisito previo y muestra de buena fe para restaurar la confianza en los jueces y magistrados. Le he trasladado al presidente nuestra desconfianza. Desconfianza, total, porque su interlocutor en las reuniones anteriores (supongo que se refería a Bolaños) nos ha mentido de forma reiterada y continuada durante la negociación”. Quizás lo mas importante en este asunto haya sido la propuesta de “sumar a la Comisión Europea a la negociación y al acuerdo de renovar el CGPJ y, simultáneamente, tramitar una nueva Ley Orgánica del Poder Judicial ante las cámaras. De modo que será la propia Comisión quien supervise que ambos requisitos se cumplan… y me ha contestado, al final, que está dispuesto a que la comisión europea supervise la renovación del CGPJ y un nuevo texto de LO del CGPJ”. Y aquí vuelvo a los medios, en los que he podido ver y escuchar un intento de equiparación del mediador entre PSOE y JUNTS con la supervisión de la Comisión. De hecho, a la pregunta en ese sentido de un periodista, Núñez Feijoo respondía de esta manera: “Si los socios del gobierno no se fían del gobierno, la oposición no lo va a hacer. Pero pido respeto a la comisión europea. Comparar a la comisión con un mediador es una ofensa a la Unión Europea. Nosotros nos sometemos a la CE, si el gobierno se somete habremos avanzado”. Recurro al Diccionario de la R. A. E para poner en su justo término ambos conceptos. Mediar: En su acepción 3 dice “Actuar entre dos o más partes para ponerlas de acuerdo en un pleito o negocio”. Por su parte, Supervisar lo define como “Ejercer la inspección superior en trabajos realizados por otros”. Es decir, en el primer caso el “mediador” intercede o actúa entre las partes, mientras que el “supervisor” comprueba que los negociadores están haciendo bien su trabajo. Creo que no hay mucho más que añadir.

Termino con la síntesis que el propio Núñez Feijoo hizo de su reunión con el Doctor NO y del resultado de los diez puntos tratados: «salvo en este último asunto –la modificación de una palabra del Artículo 49 de la CE, asunto menor e insignificante, a mi juicio puramente formal–, que entiendo que se ha resuelto afirmativamente, y en el ámbito del CGPJ en el que se ha dado un paso hacia su desbloqueo con la supervisión de la Comisión y por lo tanto de la Unión Europea, en el resto de cosas la respuesta más clara ha sido NO».

De los nuevos insultos a los jueces de la “portacoz” de JUNTS en el Congreso; de la doble personalidad del ministro plenipotenciario Félix “Gracita” Bolaños; del rector de la Universidad Complutense Joaquín Goyeneche y su “fin del Otoño abre paso al nuevo año”; de la posible foto del presimiente con el fugado de Waterloo y de la entrada de los tres socios separatistas en la Comisión de Secretos Oficiales, habrá que dedicarle algo en otro momento.

FELIZ NAVIDAD a todos mis lectores

Antonio de la Torre

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