Hoy 3 de diciembre, la Iglesia celebra la festividad de San Francisco de Javier, Navarra, sacerdote Jesuita, Apóstol de las Indias y Patrón de las misiones
Patrono de Oriente, de la Obra de propagación de la fe y de las Misiones, San Francisco Javier es un verdadero «gigante de la evangelización». Vive en el siglo XVI y lleva el Evangelio a India, Japón y China. Junto con los santos Ignacio de Loyola y Pedro Fabro, funda la Compañía de Jesús.
Nacido en 1506 en el Castillo de Javier, en Navarra, en el norte de España, Francisco Javier proviene de una familia noble: su padre, Juan de Jassu, es el presidente del Consejo Real de Navarra. En 1525 Francisco va a París para realizar sus estudios universitarios y en 1530 se convierte en «Magister Artium», listo para su carrera académica. Pero su vida da un paso adelante en la fe: en el Colegio de Santa Bárbara, donde reside, el futuro santo conoce a San Pedro Fabro y a Ignacio de Loyola, con quienes se forma en el estudio de la teología. Al principio, las relaciones, especialmente con Ignacio, no fueron fáciles, hasta el punto de que el propio Loyola definió a Francisco como «el trozo de pasta más duro que había tenido que amasar», pero la vocación misionera ya estaba instilada en el corazón de Javier que, en la primavera de 1539, participa en la fundación de una nueva Orden religiosa, llamada «Compañía de Jesús».

